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09 noviembre 2020

El Coloso Roger Waters, nosotros y ellos


Roger Waters. "Us + Them" - Palau Sant Jordi, 13 de abril de 2018

Roger Waters es capaz de envolvernos con la mística de aquellas obras que dejaron huella en el rock de los 70 y que conservan su magia décadas después. Así fue el concierto espectacular y emotivo que ofreció en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Durante dos horas y media repasó algunas canciones de su último disco y grandes clásicos de Pink Floyd. 
El espíritu de Pink Floyd persiste mediante un imaginario increíble expresado con todo lo que los medios actuales permiten lograr. Roger Waters mantiene sus capacidades en un estado impecable, y los músicos que lo acompañan son espectaculares.
Ellos son Dave Kilminster, Jon Carin y Jonathan Wilson entre otros.


En esta gira el espectacular despliegue audiovisual se centra sobre todo en una antología de los álbumes más aclamados de la legendaria banda británica: The dark side of the moon, Wish you were here, The wall y Animals. Es decir, una batería de composiciones tan impresionantes como arraigadas en la memoria colectiva.

La música, en esta ocasión permite mucho más juego y más flexibilidad en el discurso extramusical: abundó en apuntes antimperialistas y alusiones a la política internacional, con un Waters convertido en líder y activista sobre el escenario.
Las cuatro chimeneas de la central de Battersea, de Londres, que en 1977 ilustró la portada de 'Animals' se alzaron sobre una fila de pantallas que dividía la pista del Sant Jordi, y ‘Dogs’ y ‘Pigs’ alcanzaban la excelencia en cuanto a lo que podría querer Waters: puesta en escena memorable, comentario político mordedor, y un sonido espectacular. 
En el momento del tema  'Pigs (Three different ones)', aparece el famoso y hermoso cerdito volador, mientras Waters se servía una copa de cava a la salud de los seres despreciables de la humanidad. Entre ellos, Trump, que apareció en pantalla en formas burlescas, con su cara en un cuerpo de cerdo. Y más cerdos: otro, de mayor tamaño, con la leyenda Peggy bank of war. Cerrando ese bloque, un mensaje concluyente escrito en castellano: "Trump, eres un gilipollas".

El material de 'The dark side of the moon', el disco más citado de la noche, conserva el enigma y se desplegó con rigurosa precisión por la banda. En el tramo final 'Brian damage' y un 'Eclipse' envuelto en un gigante prisma de luz, completaron el viaje, dejándonos confortablemente hipnotizados y también un poco melancólicos.
Es legítimo y celebrable que un artista como Waters actualice el legado de su obra y le haga recobrar un sentido que ahora es muy necesario. Los conciertos en grandes estadios no suelen impresionar en calidad de sonido, pero ciertamente en esta ocasión fue soberbia. El principal ideólogo de Pink Floyd ha demostrado, en el que puede que sea su último gran tour, un sentido del espectáculo y voluntad de hacer valer el mensaje de los grandes himnos de la banda.









09 mayo 2012

Zoo Floydiano


A lo largo de la espectacular discografía de Pink Floyd podemos observar muchas referencias a los animales para describir y representar a determinadas conductas humanas.
En relación a lo escrito se destaca el disco "Animals" (1976), inspirado en la fábula política del escritor George Orwell "Animal Farm" (Rebelión en la granja, 1945), sátira que trata sobre unos animales, que cansados de los abusos de los humanos, se sublevan contra sus dueños y logran echarlos de la granja para crear una estructura social peor que la anterior que acaba en una brutal tiranía. Aquí la sociedad está representada por diferentes tipos de animales: los cerdos, son los políticos mandatarios; los perros, son los representantes del sistema represivo; y las ovejas, son el proletariado que no piensa. En la obra de Pink Floyd los seres humanos se clasifican también en tres clases a saber: los perros, como empresarios megalomaníacos; los cerdos, como políticos y moralistas; y las ovejas, como el pueblo, la masa trabajadora que sigue a los dos primeros. La novela es una crítica al comunismo, en cambio el disco se centra en los abusos del capitalismo.
En Animals finalmente las ovejas se rebelan para dominar a sus represores.
"Si no te importara lo que me pasa, y yo no me preocupara por ti, zigzaguearíamos en nuestro camino a través del aburrimiento y el dolor. Ocasionalmente mirando a través de la lluvia, preguntándonos a cual de los necios culpar y observando cerdos en el aire. Tu sabes que me preocupa lo que suceda, y yo sé que te preocupas por mí, así que no me siento solo, ni siento el peso de la piedra ahora que encontré un lugar seguro para enterrar mi hueso, y cualquier tonto sabe  que un perro necesita un hogar, un refugio contra los cerdos voladores:" ("Pigs on the wings I & II").
Años más tarde, cuando Pink Floyd se reunió en 1987, ya sin Roger Waters grabaron "A Momentary Lapse of Reason", en el que se encuentra el tema "Perros de la guerra" ("The Dogs of War"), sin duda una referencia directa y un guiño a los fans de "Animals".



















El cerdo "Algie".
Era un muñeco inflable de neopreno de nueve metros de largo, que se ve volando por encima de la Battersea Power Station de Londres (un claro mensaje metafórico sobre la superioridad de los poderosos sobre el proletariado) y se transformó en el protagonista de la famosa portada de "Animals", una de las mejores de todos los tiempos.
La historia cuenta que "Algie" fue atado a la antigua fábrica para realizar las fotos, y se contrató a un francotirador para evitar que saliera por los aires, pero ese día el fuerte viento lo soltó y se fue volando por la ciudad, terminando por caer a varios kilómetros en un campo de Kent al sudeste de Londres. Como no pudieron realizar las fotos como querían, el arte de tapa se hizo a través de un fotomontaje diseñado por Storm Thorgerson de Hipgnosis junto a los integrantes de la banda. El cerdo volador acompañó a Pink Floyd en sus giras convirtiéndose en un ícono del rock. En octubre de 2011 el cerdo volvió a sobrevolar Londres sobre la misma fábrica, para acompañar el lanzamiento de la obra remasterizada de Pink Floyd.
En la actualidad Roger Waters lo reemplazó por una especie de jabalí negro,de aspecto más agresivo, en el que se muestran inscripciones políticas.















La vaca "Lulubelle III".
Entre marzo y agosto de 1970, Pink Floyd grabó en los estudios Abbey Road, "Atom Hearth Mother", una obra que los acercaba más al rock progresivo. Storm Thorgerson fue el encargado del concepto y el diseño de la portada del disco. La historia de la misteriosa vaca de la tapa no dice mucho, ya que el artista fotografió lo primero que vió: una vaca en el campo llamada "Lulubelle III".


El perro "Seamus" y "Madmoiselle Nobs"
Seamus era la mascota del músico Stevie Marriot, líder de las bandas Humble Pie y Small Faces. Se convirtió en una estrella de rock con sus aullidos en el tema del disco "Meddle" (1971) que lleva su nombre.
Cuando volvieron a grabar este tema para la película "Live at Pompeii", cambiaron muchas cosas de la canción, empezando por quitar la parte que cantaba David Guilmour, y como si ésto fuera poco reeemplazaron a Seamus por una perra afgana llamada Nobs, quien acompañada por Gilmour en armónica y Waters en guitarra fue la estrella de la canción con sus aullidos mientras Rick Wright le acercaba el micrófono. La perrita, Madmoiselle Nobs, cantó ese blues como una gran estrella, y de ahí sale el nombre de la canción en el film.




                                               Fernando Gonzalez


27 abril 2011

La Pared Infinita de Roger Waters


Roger Waters "The Wall Live"- Palau Sant Jordi, Barcelona - 29-marzo-2011.

"The Wall" es el disco más vendido de la década del ´70,  fue editado en 1979 y llevado al cine por Alan Parker en 1983. En su día Pink Floyd lo presentó en una gira de 31 conciertos, que debido al altísimo costo de producción sólo se pudieron realizar en cuatro ciudades: Los Angeles, Nueva York, Londres y Dortmund. Años más tarde, en 1990, Roger Waters ya alejado de Pink Floyd, realizó el megaconcierto con artistas invitados llamado "The Wall en Berlín", para conmemorar la caída del muro que dividía la ciudad. Hoy a más de treinta años de su aparición, Roger Waters reivindica "The Wall" como su gran obra maestra, aprovechando los últimos adelantos tecnológicos para sorprender con un show multimedia increíble y actualizando el mensaje original para hacer una crítica sobre los problemas mundiales actuales.
"The Wall", esta fantasía megalómana de Roger Waters, ya no es solamente la historia de un hombre asustado que construía un muro a su alrededor. Aquella metáfora del aislamiento individual hoy se convierte en un alegato antibelicista.  En palabras de su creador: "The Wall ahora tiene una lectura más amplia, esta vez el espectáculo tiene más que ver con la manera en que construímos muros alrededor de fronteras nacionales, políticas e ideológicas, y cómo necesitamos ayudarnos para derribarlos".
El show:
Desde el comienzo percibimos que esta nueva versión de "The Wall " es mucho más que un concierto, es un espectáculo audiovisual de rock apabullante que llega más allá de lo que cualquier ser humano ha visto. Por momentos me quedé sin palabras ante tan impresionante despliegue de talento musical y visual.
El principio con "In the flesh?" no pudo ser más impactante. La presencia de Roger Waters vestido de negro domina el escenario adornado por banderas, hasta que todo es totalmente invadido por pirotecnia, sonidos envolventes y explosiones de guerra, pero lo más increíble es el avión Spitfire que cruza por encima de las cabezas de la gente para estrellarse contra un extremo del escenario. Tremendo! Todos quedamos alucinados. Después de tanta adrenalina pasamos a la calma intimista de "The thin ice", con imágenes proyectadas de fichas de víctimas de la guerra omnipresente durante todo el concierto, también hace su presentación el vocalista Robin Wykoff , quien se encarga de cantar las partes de David Gilmour. La pared incipiente comienza a tomar forma a medida que los operarios van colocando grandes bloques mientras la banda toca el hit mundial "Another brick in the wall Part 2". Aquí aparece un gran muñeco gigante del profesor tirano, quien es increpado por un grupo de niños que corean el famoso estribillo, y aunque cantaron en playback el resultado final fue genial. Los guitarristas Dave Kilminster y Snowy White se reparten los solos en este tema. Roger Waters con su guitarra acústica canta "Mother", y nos sorprende con un truco tecnológico haciendo un dúo consigo mismo proyectado en la pantalla gigante circular, extraído de una grabación del concierto de Earls Court de 1980. Mientras Roger cantaba, un muñeco gigante de la posesiva madre lo observaba, y en la pared se podía leer "The big mother is watching you".  Snowy White, guitarrista que ya colaborara con Pink Floyd, ejecuta el inolvidable solo de guitarra. Imágenes de  blancas palomas que dejan paso a bombarderos B52, quienes arrojan una lluvia de símbolos religiosos y de empresas multinacionales nos conmueven en la preciosa "Goodbye blue sky" que se engancha con "Empty spaces" y con el tema puente "What shall we do now?", temas que muestran los impresionantes dibujos de Gerald Scarfe, utilizados en la película de Alan Parker y en el concierto de Berlín. Era un placer disfrutar de la perfección del sonido envolvente, los efectos especiales e imágenes proyectadas muy cuidadas en esta parte del show. Luego la rockerísima “Young lust” y “One of my turns” nos conducen a la desgarradora “Don’t leave me now". Aquí aparece el muñeco que representa a la mujer que destrozó sentimentalmente a nuestro protagonista. Podemos destacar que Roger Waters se ha esforzado enormemente en clases de canto para cantar en buen nivel y hasta superar lo hecho en giras anteriores, y en ciertas ocasiones abandona el bajo para dedicarse sólo a cantar y a la interpretación teatral en algunos momentos. Con la pared casi levantada “Another brick in the wall Part 3” y "The last few bricks", no incluída en el disco original, se prepara el mágico final de la primera parte, y con la última nota de “Goodbye cruel world” el muro se cierra.


En el comienzo de la segunda parte nos enfrentamos al inmenso muro que cubre todo el escenario con sus 70 metros de largo y más de 10 de alto. Pero detrás de la pared que recién se ha levantado, la banda está tocando "Hey you" y se crea un momento mágico porque sólo vemos un muro frío, amenazante, que gracias a los efectos especiales parece cobrar vida y será el gran protagonista de la noche.
Se abre una pequeña ventana para que Roger cante la desoladora "Is there anybody out there?", y aparece Snowy White para tocar el magnífico solo de guitarra. Luego se abre otra ventana en donde vemos un living con Roger Waters sentado en un sillón mirando televisión, y canta la conmovedora “Nobody Home". Waters continúa solo para cantar "Vera" y “Bring the boys back home” en donde se proyectan emotivas imágenes de niños norteamericanos abrazándose con sus padres cuando regresaron de la guerra de Irak. A continuación llega el momento sublime de la noche, el más esperado por todos, "Confortably Numb", el pasaje memorable de esta ópera rock, que nos muestra a Roger haciendo de frontman solitario ante la inmensidad del muro, mientras la banda aún permanece detrás. Aparece sobre el muro Robbie Wicoff  que interpreta con su estilo el emotivo estribillo que cantara David Gilmour, pero la gran performance de la noche es la de Dave Kilminster, excepcional guitarrista que ya trabajó para Waters, quien se luce tocando de manera impecable en lo alto de la pared, el solo de guitarra fiel al espíritu del tema. El realismo de los efectos sobre el muro hacen que cobre profundidad y movimiento, y tras un golpe de Roger, éste estalla y se abre interiormente despojándose de la pesada piel de ladrillos grises, para emitir maravillosas imágenes de luces y colores. Finalmente vuelve a cerrarse...
La banda aparece por delante de la pared para tocar "The show must go on", con todos los músicos vestidos con uniformes. En esta parte todo cambia. La estética totalitarista se apodera del escenario, y se suceden las conocidas imágenes que hacen guiños al la simbología nazi o soviética, mientras se une Waters luciendo un abrigo largo y anteojos negros, listo para cantar la segunda parte "In the flesh". Un jabalí negro (que sustituye al famoso cerdo volador de Pink Floyd) surca el espacio, y luego Roger en un acto de locura finaliza la canción disparando al público con una ametralladora. "Run like hell" muestra inscripciones de Kafka y George Orwell sobre la pared que ahora luce una arquitectura monumentalista, aunque constantemente va cambiando de forma que nos asombran. La pared nos habla, nos inquieta, nos incomoda y nos aplasta.  Luego “Waiting for the worms” con Roger cantando con un altavoz, muestra las imágenes de la película de Alan Parker, con el particular ejército apocalíptico de martillos marchando imponente. "Stop" da el paso justo para el delirio teatral en el que Waters interpreta las voces de todos los personajes de "The trial", que llega al clímax con la demolición final del muro, una escena escalofriante. La euforia y la emoción nos desbordan por todas partes. Unos minutos después, la banda aparece entre los escombros para tocar la acústica "Outside the wall" y despedirse del público. El resultado final es tan apabullante que es imposible no sentirse tocado, es una experiencia total, musical y emocional.  "The Wall" es uno de los espectáculos más impresionantes jamás ideados en nuestra cultura popular del rock, donde el virtuosismo técnico y el perfeccionismo visual alcanzan un nivel superlativo. Creo que el Roger Waters que vimos hoy dista mucho de aquel hombre cínico, angustiado y desesperado de hace más de 30 años. Este es un hombre sesentón amable que disfruta y celebra la grandeza de su obra maestra, la más ambiciosa del rock de todos los tiempos.
                                     
                                         Fernando Gonzalez

Nota para "La Salamandra", (otro programa de Rock´n´roll).