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21 abril 2014

Haken, montaña de elixir celestial



Haken "Climbing The Mountain"  Tour 2014- Sala 2 de Apolo, Barcelona   - 11-abril-2014.

Formada en Londres en el año 2007, Haken era una banda de metal progresivo en sus comienzos. Sus dos primeros trabajos, los conceptuales "Aquarius" y "Visions", son de altísima calidad. Allí se pueden encontrar influencias directas de las bandas que inspiraron su creatividad, aunque ya se detectaban dentro de su estilo elementos muy interesantes que alcanzan una evolución notable en su último trabajo.  Haken tiene el honor de haber sido consagrada la mejor banda progresiva de 2013 gracias a  "The Mountain". Esta magnífica obra, recibida con excelentes críticas por parte de la prensa especializada, fue elegida como el segundo mejor disco del año en la encuesta realizada por la revista "Prog", superada únicamente por el increíble "The Raven That Refuse To Sing" de Steven Wilson. "The Mountain" es un disco lleno de sorpresas, mucho más progresivo que los dos discos anteriores y en donde incorporan referencias clásicas con un sonido maravillosamente rico que alcanza una furiosa energía que se canaliza casi siempre en una explosión musical magistralmente equilibrada. Este es un álbum que los expertos ya consideran como una obra maestra y merece ser escuchado en su totalidad por aquellos que todavía no lo conocen. Con todos esos antecedentes, Haken llegaba por primera vez a España para presentar su último trabajo con su gira europea "Climbing The Mountain".



El concierto:
Ya sabíamos que veníamos a ver una banda que tiene un repertorio de canciones que normalmente superan los 10 minutos. No había grupo soporte, por lo tanto nos esperaba un set  un poco más largo que el que habitualmente vienen tocando durante esta gira. La pequeña sala 2 de Apolo ya estaba completa cuando el sexteto inglés hizo su ingreso al escenario. A modo de introducción arrancaron con la solemne "The Path", y con "Atlas Stone" comenzó el aluvión musical que comenzamos a disfrutar. En seguida nos dimos cuenta de que estábamos en presencia de una grandiosa banda con músicos técnicamente espectaculares que nos paseaban por diferentes climas y texturas de teclados y guitarras, con intensos y brillantes solos y alucinantes juegos de voces y cambios de ritmo que pasaban del metal al jazz con total naturalidad. "Atlas Stone", mi tema favorito, había transformado este concierto desde su comienzo en una experiencia totalmente alucinante, pero todavía quedaban muchas sorpresas para asimilar. "In Memoriam", seguía con la misma intensidad. El cantante y frontman Ross Jennings, tiene un dominio absoluto del escenario. Su potente voz aguda no tiene un gran caudal pero es muy fuerte y estridente y no deja indiferente a nadie.  Haken es una banda muy compensada en vivo, todos sus integrantes tienen un rol musical importante y participaciones solistas destacadas. En la versión de "Streams", mucho más potente que la del disco, se destacan todos los músicos en general, y es importante remarcar que todos tienen la virtud de lograr que en cada tema encuentran la forma de sonar frescos, justamente donde la complejidad virtuosa llevada al límite es la línea conductora. De todas maneras, cada integrante tiene su momento para lucir sus virtudes como Charlie Griffiths y su brillante solo de guitarra en "Insomnia". Luego el nuevo bajista Conner Green, reemplazante de Thomas Mac Lean, quien dejó a la banda en octubre pasado, inventa un genial solo de bajo formando la melodía de "The Path Unbeaten", creando a la vez el interludio de la obra maestra "Pareidolia", uno de los mejores momentos de toda la noche. Fue un éxtasis vertiginoso a través de su fuerza arrolladora, y nos sorprendieron con una notable demostración de equilibrio instrumental entre lo progresivo sinfónico, lo vocal y el metal. Luego la genial "Cockroach King", tema con aires canterburianos en su máxima expresión (aquí Gentle Giant suena por todas partes) y con ráfagas constantes de inmensa creatividad. A continuación "Falling Back to Earth", otra explosión musical con intervenciones técnicamente espectaculares de todos, especialmente de la guitarra de Charlie Griffiths, la contundente y aplastante base rítmica de bajo y sobre todo del baterista Raymond Hearne con su inmensa variedad de recursos, y el trabajo por demás extraordinario del tecladista mexicano Diego Tejeida. Cerraron la primera parte con "Shapeshifter", que sonó como todas las anteriores, compleja e intelectual, y ante una ovación espectacular la banda se retiró solamente por un par de minutos.
Encore:
Enseguida regresaron para ofrecernos las últimas pinceladas mágicas. "Because Is There", sonaba como un solemne himno a través de los juegos de coros "a capella" de las voces grabadas. El tema es una plegaria, simple pero preciosa. Una maravilla de canción en donde se entrelazan armonías vocales, con dos o tres líneas que trabajan en un contrapunto y fabulosas multipartes armónicas. La recta final del concierto fue un ataque con armas de destrucción masiva a los oídos poco exigentes o con mal gusto...
La primera fue "Visions", es increíble esta canción!  Sinfónica y poderosa, con un desarrollo épico de altísimo vuelo de más de 20 minutos. Con increíbles cambios de ritmo y momentos ambientales, es una de las mejores epopeyas progresivas de todos los tiempos. La segunda, y fuera de programa, fue un regalo que no esperábamos..."Celestial Elixir", es por momentos una delirante polka progresiva que por momentos no parecen tomarse en serio, pero que por su riqueza compositiva se transforma en un estremecedor viaje de ida y vuelta al más allá. Y de esa manera llegó el final con los aplausos totalmente merecidos por todo lo que nos ofrecieron, mientras los músicos se retiran despedidos por una estruendosa ovación, nosotros quedamos desbordados por todas partes de euforia y emoción.
En palabras de su líder y multi-instrumentista Richard "Hen" Henshall, principal compositor de la banda: "The Mountain es un paso más allá hacia un sonido más moderno. Pienso que los siguientes álbumes seguirán ese camino hacia un sonido más agresivo, guardando los estilos tradicionales y clásicos que siempre hemos tenido". Y esa complejidad es el resultado de variadas secciones ensambladas y asociadas inteligentemente. Como dice Steven Wilson, son ideas floreciendo de la misma fuente musical.
Haken en este momento emerge del underground inglés dejando el estatus de banda de culto para convertirse en una de las bandas más importantes de la actualidad. Rompiendo su propio molde y reinventándose a sí mismos logran un delicado equilibrio entre modernidad y el respeto por el sonido clásico progresivo.

 
                                                      Fernando Gonzalez








13 abril 2014

IQ "The Road of Bones Tour" en Barcelona



IQ "The Road Of Bones" Tour 2014- Sala Music Hall, Barcelona   - 10-abril-2014.

Cuando IQ visitó por última vez Barcelona lo hizo para participar en el festival de Tiana del año 2007, y en líneas generales dieron la sensación de no sonar con la frescura de otras veces. Si bien brindaron un show aceptable, dejaron bastante que desear. Los motivos fueron varios, entre ellos la mala pasada que le jugaron las cervezas a Mike Holmes, el grupo de "hooligans" que acompañó a la banda (que no tuvo mejor idea que molestar a los músicos interrumpiendo el show), y el sonido algo deficiente que tampoco ayudó.
En esta oportunidad la cosa no fue mejor. La presentación del nuevo disco "The Road Of Bones" no superó al show precedente, y estuvo llena de problemas técnicos que afectaron al rendimiento de la banda, los temas nuevos (e inéditos hasta la fecha), hacían de este concierto una apuesta arriesgada ya que nadie los conocía, y si bien continúan en la línea de su último trabajo “Frequency” (2009), sonaron oscuros y con poco vuelo. Como dato interesante tuvimos el privilegio de poder conseguirlo en el concierto, antes de ponerse a la  venta en las disquerías.
El concierto:
Había mucha expectativa entre los fans que llenaron la sala Music Hall, por el nuevo disco, el décimo trabajo de estudio de la banda. Barcelona se convirtió en el primer show del "The Road Of Bones Tour" al suspenderse el concierto de Lisboa. Ser el primero de la gira puede convertirse en algo peligroso, ya que allí saltan a la luz los errores que se solucionan a medida que la banda adquiere rodaje durante las próximas presentaciones. Y así sucedió...
El show comenzó con lo nuevo, pero la frialdad de "From The Outside In" no pudo romper el hielo. A pesar de la muy buena puesta en escena, la banda no sonaba ensamblada y creo que a mi entender les faltaba ensayo, y eran evidentes los problemas técnicos, de sonido y de la voz. Recién con "The Darkest Hour", clásico del disco "Ever" (obra maestra y referente del rock progresivo), se puede decir que la comunión entre la legendaria banda y su ferviente grupo de seguidores comenzó de verdad. Siguieron con otro de los nuevos temas "The Road of Bones", con su ritmo cansino y muy marcado, gana intensidad hacia el final. Luego "No Love Lost" de “Nomzamo” (para muchos su disco maldito). La portada proyectada en la pantalla nos recordaban al hit single “Promises”, tema que fue un éxito mundial. A medida que avanzaba el concierto la calidad del sonido fue de menor a mayor. "Ryker Skies" de “Frequency” de 2009 su último trabajo, sonó muy bien, y parecía que el concierto iba a seguir con total normalidad, pero los problemas en los teclados de Neil Durant impedían su continuidad. Mientras se solucionaba el problema, y entre algunas bromas, Mike Holmes comenzó a tocar los arpegios de "The Last Human Gateway" (con terrible pifiada y risas incluídas), toda la gente cantó ese pequeño fragmento de la suite de su primer disco "Tales From the Lush Attic" del año 1983, y el momento de tensión se transformó en algo muy divertido gracias a esta inesperada sorpresa. Seguidamente Peter Nicholls presentaba al siguiente tema largo como "una mierda de veinte minutos...bueno, no tanto..." Se refería a "Without Walls", una suite compuesta por varias partes que comienza muy suave con piano y sequencer de batería electrónica, luego se desarrolla con una base muy interesante y contundente de Paul Cook en la batería y Tim Esau en el bajo. A continuación un momento muy festejado con los clásicos "The Wake" y "Leap of Faith", otra de sus joyas musicales, con Michael Holmes, brillante con los arreglos y emblemáticos solos de guitarra. "Until the End", otro de los temas nuevos de carácter épico con la misma fórmula del anterior, y el cierre con "The Seventh House" la gran suite del álbum del mismo nombre.
Para el único bis tocaron "Subterranea", el tema central de ese  gran álbum conceptual y moderno, que fue un hito en su excepcional carrera musical. Y para finalizar el concierto,  Peter Nicholls terminó la canción al grito de "Olé!", como lo hizo aquella vez en Tiana como un homenaje a esta tierra.


                                                   Fernando Gonzalez





30 marzo 2014

"The Raven That Refused To Sing" El mejor disco del siglo XXI


"The Raven That Refuses To Sing (and other stories)"

"The Raven That Refuses To Sing" es el fruto de la inagotable inspiración del genial Steven Wilson, en donde logra superarse a sí mismo creando uno de los discos de rock progresivo más ambiciosos de los últimos tiempos. Es sin dudas la mejor obra de su etapa solista, por su solidez y calidad desde el primer segundo hasta el último. En este trabajo Steven Wilson descarga su caudal de imaginación. Renovador del género, apuesta por un estilo progresivo mucho más setentero e incluso virtuoso.
Las elaboradas composiciones tienen una técnica envidiable, llenas de virtuosismo y compuestas con gran imaginación y dominio de las estructuras. Están dotadas de una atmósfera muy cuidada, de un aire hipnótico, y todas ellas fluyen con naturalidad y sentido, además de tener un nivel altísimo y una gran capacidad para emocionarnos y llevarnos más allá.
Steven Wilson recurre en este trabajo a la experimentación orientada hacia múltiples direcciones y a muchas referencias progresivas. Es una delicada e inteligente combinación con lo mejor de Porcupine Tree, Steven Wilson band y el mejor progresivo de los setenta, altas dosis de jazz rock y virtuosismo por doquier. Cubierto con una pátina de atemporalidad consciente y pretendida, que bien pueda recordar a los clásicos de los setenta, o bien pueda suponer un guiño de modernidad, logra un resultado enigmático y misterioso y a la vez fascinante y adelantado.
Este trabajo es una obra maestra de principio a fin, ya sea por lo anteriormente expuesto, por la impecable producción de Alan Parsons, y en buena medida porque Wilson se ha rodeado de músicos virtuosos juntando a una formación de lujo, de la que ha sabido sacar lo mejor: Guthrie Govan (guitarra), Adam Holzman (teclados, piano), Theo Travis (saxo, flauta), Nick Beggs (bajo) y Marco Minnemann (batería).


"The Raven That Refuses to Sing (and other stories)" en palabras de Steven Wilson:

"Mientras componía el álbum estaba leyendo muchas historias de espíritus y cuentos sobrenaturales de autores británicos como M. R. James, Algernon Blackwood y toda la escuela de principios del siglo XX. Me gustaron y me encontré escribiendo algunas cosas que, incluso instrumentalmente, parecían que estaban tratando de contar algo, como que tenían una especie de narración. Y las dos ideas se juntaron: usar esa música y tomar los cuentos de fantasmas como inspiración para escribir las letras."
Luminol:
"Esta es la historia de un músico ambulante. Fue inspirada por un tipo que toca en mi ciudad. Él está ahí, en la calle, todos los días. No importa qué clima haga; siempre está ahí, tocando su guitarra acústica y cantando las mismas canciones. Nieve, lluvia, viento fuerte, nada detendrá que ocupe ese puesto. Y la cosa es que es terrible, una porquería lo que hace. No parece que mejore nada, no importa cuánto toque las mismas canciones. Yo soy uno de las muchas personas que pasan a su lado todos los días; él forma parte de la misma calle, de alguna manera. De repente se me ocurrió pensar, ¿qué pasaría si (Dios no quiera) si se cayera muerto un día en el medio de la calle? ¿La gente se daría cuenta de que ya no estaría ahí? Entonces, tuve otro pensamiento: él es la clase de persona que está tan establecida en su rutina que ni siquiera la muerte podría detenerlo. De esa manera se me ocurrió que podría caer muerto un día, pero al siguiente él estaría en el mismo lugar, tocando las mismas canciones, como lo ha hecho siempre. Esta clase de idea que alguien puede ser un fantasma en vida, tanto como un fantasma en la muerte. Alguien que es completamente ignorado incluso en su vida no llega a romper la rutina. Ésa es la historia detrás de "Luminol".
Musicalmente, se puede dividir la canción en muchas partes: riffs, armonías, melodías, ritmos. Arranca con una fuerte y excitante parte y después el tema se secciona en el medio, y a continuación le sigue la gran parte con el Mellotron. Finalmente, recapitula el comienzo. Hubo algunas cosas que cambiaron en la grabación, pero en realidad no la cambiamos mucho de cómo la tocamos en vivo. Guthrie era nuevo; él no había tocado la canción antes. Y yo no toqué mucho la guitarra. Una vez que tenés a Guthrie en la banda, das un paso atrás y decís: “Bien, no tiene sentido para mí tratar de hacer solos ahora”.
Drive Home:
"La canción está basada en una historia. El concepto es el de una pareja que conduce un auto en la noche, muy enamorados ambos; el hombre conduce, y su compañera (su esposa o novia) está en el asiento del acompañante, y de un momento a otro desaparece. El hombre enloquece: ¿Qué pasó? ¿Adónde se fue? Él hace todas las cosas obvias: mira debajo de los asientos, se detiene y mira en la ruta, todo eso. La canción trata básicamente sobre el tiempo perdido; es la idea de bloquear el tiempo a causa de algo tan traumático que literalmente lo removés de tu mente. La historia finalmente acaba con el fantasma de la acompañante que regresa, años más tarde, diciendo: “Voy a recordarte ahora qué ocurrió esa noche”. Hubo un accidente de auto tremendo, y ella murió, etc, etc. De nuevo, la idea de un trauma llevando a la pérdida de una parte de la vida del hombre. Él no puede lidiar con la realidad de lo que pasó, así que lo bloquea, es como tomar una cinta y editar una gran parte de ella. Es una muy triste y hermosa canción sobre la pérdida.
Tiene un extraordinario solo de guitarra. El modo de tocar de Guthrie es simplemente sublime. Eso, para mí, es el recuerdo que te deja esta canción. Hice un solo en el demo, sabiendo que quería un solo épico hacia el final. En el estudio, hicimos cuatro o cinco tomas, y cada vez Guthrie reinventaba la idea de lo que el solo podía ser. Fue tan inspirado y tuvo un sentido tan hermoso de lógica y capacidad de contar la historia por sí mismo. Es una toma, sin editar, y es increíblemente brillante. Y está improvisada, Guthrie no planeó nada. Fue una experiencia tan conmovedora el escucharlo tocar el solo, que casi me hizo llorar".
The Pin Drop:
"Por varias razones, ésta es una de las piezas más simples del álbum, pero fue a la vez la más difícil de hacer bien. Todo se trata de la dinámica y el sentido sostenido de tensión y relajación. Hay, realmente, uno o dos motivos musicales en la canción, así que se trata todo de la manera de estructurar las distintas capas. Hicimos más tomas con esta canción que con el resto. En cuanto a la letra, es una de dos canciones, consecutivas en el álbum, acerca de matrimonios y relaciones que van mal ("The Watchmaker" es la segunda). Ambas son canciones que tratan la idea de inercia o espacios dentro de los matrimonios; es el concepto de que podés estar con alguien porque es cómodo y conveniente, no porque exista amor o empatía. La canción está básicamente cantada por la esposa. Ella está muerta, ha sido lanzada en el río por el marido, y está flotando río abajo mientras canta, desde el más allá, desde de la tumba. Es bastante macabra. La idea es que a veces en una relación puede haber mucha tensión como resentimiento y odio callados, que la cosa más pequeña puede desencadenar un episodio violento, y en este caso, uno que termina con una tragedia. El sonido de una aguja al caer en el piso puede ser la cosa que instigue la furia.
Con esta banda, me pude concentrar más en el canto. Traté algo un poco diferente: abrí mi garganta y canté de un modo menos contenido ni controlado. Fui muy inspirado por un cantante llamado Nick Harper (que es el hijo de Roy Harper). Ambos cantan de una forma dramática que me encanta. Pensé en Nick cuando canté. Guthrie toca otro solo extraordinario hacia el final. En esta ocasión fue alimentado por un amplificador Leslie. Soy un gran fanático de los Leslies. Mucha gente los asocia con el pasado, pero yo creo que tiene un sonido atemporal. Amplificaré lo que sea a través de un Leslie: guitarras, teclados, voces. Tiene un sonido tan maravillosamente rico".
The Holy Drinker:
"Esta es casi una broma. Trata de un tipo que es muy beato, muy religioso, sermoneador. Estoy pensando en los tipos evangelistas de la televisión, tipos que les dicen a las personas que están viviendo sus vidas del mal modo y que están perdiendo algo porque no creen en Dios o lo que sea. Este hombre es también un alcohólico, el típico argumento. Él te dice que tu vida es una porquería y que sos malo, que tenés muchos vicios, mientras que él tiene muchos otros por su lado. Un día, se encuentra en un bar y desafía a un extraño al lado suyo a una competición para ver quién bebe más, sin darse cuenta de que esa persona es en realidad el Diablo. Claro, no podés derrotar al Diablo en una competencia de bebida (no podés vencerlo en nada), así que el hombre pierde. La gran ironía es que se reivindica, de alguna forma, pero de la peor manera posible. Es arrastrado al infierno. Es algo graciosa, pero la música más bien oscura. Empieza con una sección de tres minutos instrumental antes de que entre la parte vocal, y ese comienzo tiene un poco de prisa furiosa de energía. Creo que estaba pensando en Mahavishnu Orchestra cuando la escribí. Le sigue un hermoso solo en el Moog, por Adam, similar al clásico estilo de Jam Hammer, y muchos sonidos indecentes en el teclado. Me encanta la última sección, que tiene un sonido perverso. La gente piensa que es una guitarra, pero es un Fender Rhodes, conectado a un amplificador distorsionado. Muchas de estas canciones tienen diferentes motivos que surgen, y me gusta eso. Uno de los sellos de las malas bandas de rock progresivo, si puedo usar ese término (soy bastante ambivalente sobre esto) es que se trata sólo de un montón de secciones ensartadas juntas, que realmente no se asocian. Esta idea de dar gravedad y peso por medio de pedacitos encadenados, es fácil. Yo podría sacar un montón de ocurrencias que están medio formadas, ponerlas juntas a todas en un conjunto “épico” de 20 minutos y decir: “Ahora soy un artista”.
Muchas malas bandas de rock progresivo, particularmente modernas, de rock neo-progresivo, suena así para mí. Es como si no pudieran escribir una canción decente, por lo que salen con un montón de medias-ideas y las ensamblan para hacerlas sonar de manera sustancial. Eso no funciona para mí. Lo que me gusta es tener secciones floreciendo de la misma fuente musical."
The Watchmaker:
"Otra aventura. Esta es la historia del relojero, un tipo que es meticuloso en su oficio, pero que nunca tuvo ninguna clase de explosión emocional, ni expresa violencia o alguna emoción extrema, para nada. El concepto es el de una pareja que ha estado junta durante 50 años o más, principalmente porque era algo conveniente y cómodo. Hay una línea que dice algo como: “Fuiste pensado para ser temporario mientras aguardaba por algo mejor”. Así que es la idea de que ellos se juntaron solamente porque no querían estar solos, y así terminaron juntos por 50 años, aun cuando nunca hubo un sentimiento fuerte de amor entre ambos. Si lo permitís, la vida puede pasarte de lado. El tiempo marca y marca. Si no sos prudente, podés descubrir que tu vida se ha marchado, con esa idea de “Quizá lo haré algún día…” Es un sentimiento muy triste de arrepentimiento, de lo que debía y podría haber sido. A veces ese sentimiento de comodidad puede funcionar como una verdadera droga. El relojero termina matando a su esposa y enterrándola bajo las tablas del piso de su taller. Pero, claro, ella regresa, porque ha estado con él durante 50 años; no iba a dejarlo ahora. Así que de nuevo, está esta idea de la muerte no haciendo ninguna diferencia en una situación. Podés matarme, desmembrarme, enterrarme, pero aun así no me iré. Sobre el final, es muy oscuro, la esposa regresa para llevárselo con ella, algo que es muy clásico en las historias de fantasmas, en cierto sentido.
En cuanto a la música, la sección del comienzo está muy inspirada en la manera en que Genesis usaba sus guitarras acústicas en los comienzos. Nunca fui un gran fan de Genesis; nunca los escuché cuando era chico. Pero comencé a escucharlos más recientemente porque soy un buen amigo de Steve Hackett. Una cosa que adoro de sus primeros discos es el sonido como de campanadas de las guitarras acústicas de 12 cuerdas. Eso devino en la inspiración para crear The Watchmaker. Me gusta entrelazar armonías vocales, dos o tres líneas que trabajan en un contrapunto. Es algo que aprendí de tipos como Brian Wilson, así como de Crosby, Stills & Nash y de Todd Rundgren, y de todos los que tienen fabulosas multipartes armónicas.
Obtuvimos unos muy buenos graves en el disco, gracias a Alan. Hay algo como un solo de bajo en esta canción, uno que escribí y planée meticulosamente. En el pasado, no había muchas oportunidades para mí para poder explorar eso. En mi trabajo solista actual, sin embargo, me retiré de las guitarras pesadas, lo que dejó todo un espacio para cosas como teclados y sonidos de viento, así como este gran y presente sonido grave. Pienso en Geddy Lee o Chris Squire o John Entwistle".
The Raven That Refused To Sing:
"Se trata de una canción bastante sencilla, de nuevo, acerca de la pérdida y la mortalidad. Creo que hubiera sido difícil para cualquiera escribir acerca de la mortalidad sin ser, en algún grado, personal.
Así lo admitamos a nosotros mismos o no, estamos todos obsesionados con la mortalidad. Y debemos estarlo, porque sabemos que algún día dejaremos de existir. Vamos a morir. Es la única cosa que todos los humanos tenemos en común. Y posiblemente, somos la única especie en la tierra que está consciente de su propia e inminente muerte. Ésa es una carga bastante pesada para llevar con uno; y lo afecta todo en la vida.
La canción se refiere a un hombre viejo sobre el final de su vida que está aguardando la muerte. Piensa en el pasado, en su infancia cuando era extremadamente cercano a su hermana mayor. Ella lo significaba todo para él, y él era todo para ella. Desafortunadamente, ella murió cuando ambos eran muy jóvenes. No es autobiográfica; es ficción en ese sentido. Entonces el hombre está ahora en el final de su vida, y nunca ha sido capaz de formar alguna otra clase de relación. Se pasó la vida entera solo, incapaz de relacionarse con otros seres humanos.
Un cuervo comienza a visitar el jardín de este hombre, y el cuervo viene a representar un símbolo o una manifestación de su hermana. La cosa es, su hermana podía cantarle siempre que él se sentía atemorizado o inseguro, y era una calma, una influencia muy grata para él. En su ignorancia, decide que si atrapa al cuervo, éste le cantará, siendo la prueba final de que es, de hecho, su hermana que ha venido a llevárselo a la siguiente vida.
Una de las cosas con respecto a mis letras es que trato de ser simple. Lo hago con la música, también. No me gusta que las cosas sean complejas, intelectuales u obtusas sólo por la razón de serlo. Amo la simplicidad de ciertas frases. Lo realmente especial es poder decir “Te amo” de una forma nueva…es muy difícil de lograr. Hay tantos clichés. Sentirse temeroso de amar a alguien, estar enamorado de alguien…si podés encontrar la forma de que esas cosas suenen frescas nuevamente, eso es algo muy especial para hacer.
La única preocupación que tengo con todos estos muchachos, pero particularmente con Guthrie (mi nuevo guitarrista) es que es un guitarrista por demás extraordinario; es uno de esos tipos que pueden despedazar y tocar muchísimas notas. Puede pasarle el trapo a muchos otros. Me dirigí hacia él con esta canción y le dije: “¿Te parece BIEN? Te estoy pidiendo que toques dos o tres notas”. Pensé que podía ser aburrido para él. Y me respondió: “No, me encantaría hacerlo, porque esas son las tres justas notas, y es lo correcto para tocar en la canción.” Eso, para mí, fue una respuesta profunda.
Si le das a la gente algo donde la simplicidad es la conductora, y se trata todo de los sentimientos… es romper el corazón con una nota en lugar de apelar al intelecto con miles de ellas. ¡Y a la gente le encanta! Guthrie la pasó muy bien tocando esas notas, porque sentía que era lo correcto para esa pieza musical.
Lo más importante es hacer a la gente sentir, conmoverse. Es fácil acudir a su intelecto. Podría escribir algo tonto y complicado, pero lo más difícil es alcanzar el corazón y el alma del otro. Prefiero lo espiritual a lo técnico".

"La música triste, melancólica, deprimente, que es de forma un tanto perversa, me levanta. Encuentro a la música alegre extremadamente deprimente. Yo soy el tipo de persona que responde mejor a la melancolía: me hace sentir bien". Steven Wilson.

                                                        Fernando Gonzalez






27 marzo 2014

El eterno ganso de nieve de Camel



Camel "The Snow Goose Tour 2014"- Barts Theater, Barcelona - 18-marzo-2014.

"The Snow Goose Tour 2014" marca por fin el regreso de Camel después de diez años de ausencia. Superados los terribles problemas de salud que padeció su líder, Andy Latimer (un trastorno sanguíneo que lo llevó a sufrir un trasplante de médula ósea y que lo tuvo al borde de la muerte), la legendaria banda surge a escena con nuevos conciertos en el marco de esta nueva gira europea, conmemorando el 40º aniversario de su obra conceptual "The Snow Goose"(1975), y presentando también una nueva re-edición de la misma. Esta es una historia del escritor Paul Gallico, que inspiró en su momento a Andy Latimer y Peter Bardens (quien murió en 2002) para componer una bella y conmovedora página musical.
Esta obra totalmente instrumental marcó un hito discográfico en la carrera de Camel. En Abril de 1975 el álbum fue presentado en un concierto en el mítico Royal Albert Hall junto a la Orquesta Sinfónica de Londres.
Con la actual formación integrada por Andy Latimer (guitarras), Colin Bass (bajo), Guy LeBlanc, sustituído por un antiguo colaborador de antaño, Tom Scherpenzeel (teclados), Tom Jason Hart (teclados) y Denis Clement (batería y bajo), Camel rinde homenaje a una de sus máximas obras, pero también festeja sobre el escenario la vuelta del maestro Andy Latimer.

El concierto y la historia:
La música nos habla y nos cuenta una historia de amor, que transcurre en la región pantanosa de Essex, una zona aislada al sur de Inglaterra. Un hombre, una niña y un ganso blanco son sus protagonistas...
Los músicos entran a escena y el concierto comienza con la introducción sinfónica de la obra. Los teclados nos transportan a un paisaje natural de otra época y ahí podemos oir a las aves que poblaban el gran pantano ("The Great Marsh"). Entonces aparece Andy Latimer y nos deleita con el sonido de su mágica flauta traversa para presentarnos a Phillipe Rhayader. La melodía que identifica al protagonista es alegremente rítmica y suena muy optimista porque refleja su personalidad solitaria pero noble, fuerte y creativa a pesar de su aspecto grotesco. Sin pausa, "Rhayader goes to town" continúa en la misma línea melódica, aunque el recorrido cambiante y los intensos contrapuntos musicales agregan un sonido melancólico e introspectivo que simbolizan la lucha interior de nuestro personaje cuando se enfrenta a la gente "normal". Texturas ambientales llenan la sala para representar a continuación una melodía de ensueños que nos envuelve y nos transporta a un plano onírico. Y entonces imaginamos el lugar, el faro, y el santuario natural poblado de las aves salvajes que Rhayader cuidaba. La música también nos sugiere la imagen de "Fritha", la niña de doce años sosteniendo a un ganso blanco herido de bala. Las bellas notas que la identifican dan pie a la conmovedora melodía principal de la obra. Se trata del tema "The Snow Goose" (El Ganso de la Nieve), magistralmente tocada por Andy Latimer con el sonido puro y cristalino de su Fender Stratocaster Roja. Tanta belleza sublime nos mantuvo hipnotizados a todos durante su ejecución, y el silencio respetuoso se rompió abruptamente con la primera ovación del público que colmó el recinto del teatro. A continuación "Friendship", con sus graciosos sonidos de fagots nos sugieren los movimientos del ganso ya recuperado y feliz. También el surgimiento de la amistad entre el hombre y la niña, que tiene como punto de unión al ganso blanco. Luego el ritmo de la música se acelera en "Migration", que representa el vuelo o la partida del ave (Rhayader lo bautizó como "La Princesa Perdida"), junto a su bandada migratoria. Mientras tanto Fritha regresa a su casa, y Phillipe se queda solo. La música se aleja como las aves, y la banda nos emociona con un momento musical de increíble sutileza, que nos eleva otra vez ("Rhayader alone"). La energía del fade in del siguiente tema "Flight of the Snow Goose" (El vuelo del Ganso de la Nieve) significa el regreso de las aves y con ellas del ganso de nieve. El punteo de la guitarra expresa la alegría de Rhayader, que sabe que Fritha también volverá, como lo hará cada año. La música se torna más profunda, igual que los sentimientos. Eran tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Habían pasado diez años de ese primer encuentro, y un día Fritha descubre que había crecido y que sentía algo más por ese hombre tan especial. Pero Rhayader había decidido ir con su bote para salvar a los soldados ingleses atrapados en Dunkirk. El ganso de nieve va volando detrás de él. Rhayader se despide de Fritha sin saber que jamás regresará...
Aquí Tom Scherpenzeel, Tom Jason Hart y Andy Latimer, a tres teclados, realizan un magnífico trabajo, y las luces y los efectos le agregan un toque de belleza e intensidad, creando uno de los momentos más conmovedores de la noche. En este contexto bélico la figura del ganso simboliza la paz. En contraste con tanta acción, el interludio, es una melodía melancólica "Fritha Alone", tocada brillantemente por Tom Scherpenzeel sólo con piano, pero luego se vuelve muy intensa y más expresiva, y nuevamente el toque mágico de la guitarra de Latimer nos emociona profundamente. El ganso de nieve había vuelto. ("La Princesse Perdue"). Finalmente Fritha decide quedarse en el faro a cuidar del santuario de Rhayader, hasta que un día lo encuentra destruído por un bombardero alemán, de esa manera el gran pantano volvió a ser un lugar lejano y aislado como antes. Pero entre sus ruinas quedará guardada una historia entre un hombre, una niña y un ave...y Camel lo contó sin palabras a través de una obra maestra absoluta.
Ovación de pie de todo el teatro!


Durante la segunda parte, Camel se dedicó a recorrer algunos de sus mejores éxitos, la mayoría clásicos absolutos de su historia, y también otros temas de su última etapa. Con un sonido excelente favorecido por la fantástica acústica de la sala Barts, pudimos disfrutar de las diáfanas melodías de la guitarra de Latimer en todo su esplendor y de la riqueza de la obra de Camel, esa delicada combinación de elementos tomados de la música clásica, el jazz, el blues e incluso la música electrónica.
Sorprenden con una versión diferente de "Never Let Go", que incluía una introducción acústica, con cuatro guitarras y a tres voces (aquí Denis Clement toca el bajo). Luego se sucedieron los clásicos que nunca faltan en su repertorio "Song Within a Song" y "Echoes". Andrew Latimer, la estrella de la noche, desenfundó su flauta traversa en algunos momentos del show, pero lo que más nos deleitó fueron sus majestuosas intervenciones con su clásica Burny Les Paul.  Siguieron con "The Hour Candle" del disco "Harbour of Tears". Andy Latimer pone un énfasis espacial, entrega y sentimiento, en este tema dedicado en honor a su padre fallecido. Luego "Tell Me" bellamente cantada por Colin Bass, y "Watching the Bobbins", otra del gran "Harbour of Tears". Dejando para el cierre dos temas del último disco de estudio "A Nod and a Wink". Es el momento de Colin Bass, quien durante la primera parte del show pasa casi desapercibido, pero aquí se transforma en el protagonista absoluto de esta graciosa mini ópera, "Fox Hill". Luego en "For Today" también del mismo disco, Latimer despliega puro sentimiento en cada nota de su increíble solo bluseado, de magia pura, con un final épico.
Para el único bis que tocaron, el público enfervorizado pidió a gritos y casi unánimemente la que muchos consideran su obra maestra, "Lady Fantasy". Esta canción es todo un himno, y fue el broche de oro de majestuosidad sinfónica para cerrar un concierto inolvidable.
Fue un placer ver a Andy Latimer en perfecto estado, y después de diez años tocando con la expresividad de siempre, y demostrando una vez más su inagotable talento. Quedamos totalmente plenos y felizmente sorprendidos por lo que vimos, un concierto que fue lo más parecido a un regalo del cielo.

                                                   Fernando Gonzalez














09 marzo 2014

Shine on you, Crazy Transatlantic!


Transatlantic - Sala Razzmatazz 2, Barcelona - 28-febrero-2014.

Con un nuevo disco editado este año llamado "Kaleidoscope", Transatlantic emprendió una gira mundial de seis semanas, la más grande realizada hasta hoy por la banda. Atrás quedó la primera parte a través de los extensos viajes por Norte América y Latino América, la memorable y apoteósica noche del concierto en Buenos Aires, y la experiencia con Jon Anderson y Adrian Bellew en un crucero por el Caribe durante el Progressive Nation at Sea 2014, donde encabezaron el cartel. La etapa por Europa comenzó por Madrid y Barcelona. Como dato curioso, debemos decir que esta gira se caracteriza por lo accidentada, ya que primero Daniel Gindelow (el quinto miembro) debió abandonarla  por enfermedad, siendo sustituído por el flamante cantante de Spock´s Beard, el talentoso Ted Leonard. Luego Mike Portnoy se lesionó una pierna en los ensayos de Madrid, debiendo tocar en condiciones físicas muy disminuídas. Lo bueno es que quedará registrada para la posteridad en dvd la presentación en Colonia, Alemania.

El concierto:
Debo confesar que cada vez que he visto Transatlantic, he vivido una experiencia musical total a través de un viaje por lo mejor del rock progresivo actual. En pocas palabras y para que se entienda mejor: Transatlantic es una odisea musical alucinante.
En la sala Razzmatazz la espectativa era enorme, y después de una larga espera y ante una ovación estruendosa, las cuatro estrellas de la superbanda subieron al escenario y se ubicaron frente a nosotros, con dos tarimas en los extremos, y de izquierda a derecha, Neil Morse en teclados, Roine Stolt en guitarras, Pete Trewavas en bajo, y Mike Portnoy en batería. Detrás de ellos el músico invitado Ted Leonard, con su set de teclados y guitarras.
El concierto comenzó con "Into the Blue", la suite progresiva de casi media hora que abre "Kaleidoscope", el nuevo disco. Su introducción sinfónica fue el principio de una fiesta progresiva de excelentes composiciones y extravagancias vistosas. El tema, lleno de virtuosos pasajes instrumentales y complejos cambios de ritmo que van del pop al jazz, se disfrutó por la naturalidad con la que lo ejecutaron, tocando entre risas, gestos y miradas cómplices (sobre todo entre Morse y Portnoy que se hacían señas desde un extremo al otro). "Into the Blue" fue una muestra de lo que fue el show: una espectacular exhibición de rock progresivo inteligente y melódico.
Si bien el líder compositivo del grupo es Neal Morse, el que dirige el show y se adueña de la banda es el extrovertido Mike Portnoy. Mike es el maestro de ceremonia y anima constantemente al público para cantar y mantener la energía al máximo durante el concierto. Es para destacar su posición en el escenario, muy cerca del público y de costado, que permite ver su gran capacidad técnica e imaginativa y la variedad de recursos que emplea para tocar. La base rítmica que desarrolla junto a Pete Trewavas es de las más contundentes e increíbles que se pueden ver en la actualidad.
La nostalgia y la psicodelia ganan espacio con “My New World”. Aquí Roine Stolt luce su personalidad con su particular estilo de tocar la guitarra, mezcla de progresivo y jazz fussion. También con su peculiar voz ronca y melancólica, a pesar de haber olvidado encender su micrófono a tiempo, lo que generó muchas risas entre los músicos. Con todo el público entregado a sus pies coreando los punteos, "My New World", fue uno de los momentos más intensos de la noche. La diversión continuó cuando Neal Morse con su guitarra acústica se preparaba para cantar el nuevo tema, la balada "Shine". Mientras  iba a comenzar, una mosca se posó sobre un dedo del primer acorde y entre comentarios graciosos siguieron adelante. "Shine" a pesar de ser una balada está llena de arreglos y detalles exquisitos.


Promediando el show llegó el momento de "The Whirlwind", el larguísimo tema estrella de la gira anterior. Esta vez, en formato de medley reducido, con sólo cinco partes de las doce que la componen. Las elegidas de la suite fueron "Overture/Whirlwind", "Rose Colored Glasses", "Evermore", "Is It Really Happening?" y "Whirlwind (Reprise)". Durante los cuarenta minutos ininterrumpidos que duró "The Whirlwind" destacamos, además de las cualidades individuales de los integrantes, el equilibrio que logran entre los pasajes melódicos y los de “escaparatismo virtuoso”. Pero acá hay que hacer un capítulo aparte para Neal Morse. Desde que lo conocí como músico siempre lo admiré por su talento y por sur autenticidad. Y a pesar de que muchos no aceptan que sus letras estén plagadas de un cristianismo personal, no tengo dudas de que Neal escribe desde la honestidad, y con una sensibilidad especial. En "Rose Colored Glasses", se quebró de emoción mientras cantaba los versos de esta canción que le dedicó a su padre ya fallecido. Fue un momento muy especial que jamás olvidaré. Todos cantaron y los músicos se unieron con tanta fuerza que sonaron como nunca, y Roine Stolt hizo el mejor solo de guitarra de la noche.
Después de tanta adrenalina, un divertido duelo de guitarras entre Roine Stolt y Neal Morse sirvió de introducción a otra canción que nos llegó directo al corazón: "We all need some Light", a diferencia de la gira anterior cuando la cantó Roine, esta vez  la cantó Neal como en la versión original. Cada uno de los integrantes cantó una parte, incluso Ted Leonard, quien tuvo una participación fundamental desde lo vocal y lo instrumental en todos los temas, pero su intervención como cantante solista fue espectacular.
Con la potente "Black as the Sky" y su ritmo constante y poderoso, y ante la sorpresa de los que sabían que faltaba "Kaleidoscope", uno de los platos fuertes de la noche, se cerró el set list , y los músicos se retiraron merecidamente ovacionados.
Los bises del final fueron una sobredosis letal de rock progresivo, justamente con mis dos obras preferidas enganchadas: "All of the Above" y la obra maestra "Stranger in your Soul". Al igual que "The Whirldwind" fueron también tocadas en formato reducido. De la primera hicieron las dos partes del principio, "Full Moon Rising" y "October Wind", a las que engancharon con "Awakening The Stranger", "Slide" y "Stranger in Your Soul", de la segunda. Aquí todos los músicos se soltaron completamente, Mike Portnoy tirando al suelo parte de la batería, Pete Trewavas disfrutando como loco esta parte del show, y sobre todo el sueco Roine Stolt bajando a la pista para meterse entre la gente y dar la vuelta para regresar al escenario y tocar el último acorde, el del final...
Estos músicos cada vez que se junten siempre darán cátedra. En cada concierto sonarán complejos y accesibles a la vez, porque sobre su música sobrevolará el espíritu de los más emblemáticos grupos que han pisado la tierra, a través de las melodías de Los Beatles, las bellas texturas musicales de Genesis y los intrincados arreglos progresivos de Yes. Y remarco especialmente esa felicidad que nos queda después de disfrutarlos, porque para ellos la música además de ser todo lo anteriormente expuesto, también es diversión.


                                                           Fernando Gonzalez







29 enero 2014

An Evening with Dream Theater (en Barcelona)



Dream Theater "An Evening with Dream Theater"  Tour 2014- Sant Jordi Club, Barcelona   - 18-enero-2014.

La nueva gira europea de los neoyorkinos Dream Theater arrancó por la península Ibérica pasando por las ciudades de Oporto, Madrid, Pamplona y luego...por nuestra Barcelona!
Ya nos habiamos enterado de los problemas técnicos e importantes desajustes que la banda tuvo durante los conciertos en Oporto y especialmente en Madrid. También del maltrato recibido por el público por parte de los organizadores, lo que provocó una serie de críticas que también afectó a la banda, que días después pidió disculpas a sus fans a través de un comunicado en su página web.
Habitualmente los primeros conciertos de cada gira de cualquier grupo no suelen ser los mejores. Normalmente, y a medida que el tour avanza llegan a sus máximas performances. A pesar de todo lo acontecido en el comienzo de esta gira, Dream Theater nos ofreció uno de los mejores espectáculos que hoy puede verse en todo el mundo.
Con Dream Theater me pasan sensaciones polarizadas. Es una gran banda que admiro muchísimo, ya sea porque ha cultivado un distintivo sonido personal, también por el nivel técnico individual de sus integrantes, el total dominio de sus instrumentos y la creatividad para lograr increíbles arreglos de alta complejidad. Por otro lado creo que la capacidad compositiva de la línea melódica, salvo en algunos trabajos, no está a la altura de los arreglos instrumentales. Por lo que muchas veces el brillo que logran como perfectos ejecutantes de alto vuelo se ve opacado por lo expuesto y por las limitaciones de su vocalista. Dicho ésto con todo respeto para estos músicos súper profesionales, a los  que considero los reyes del metal progresivo, o como dicen en España: "los putos amos del rock progresivo".
El concierto:
Dream Theater presentaba su nuevo trabajo con un espectáculo llamado "An Evening with Dream Theater". Los que estuvimos la noche del concierto de Barcelona disfrutamos de un gran show de tres horas. Sin lugar a dudas, Dream Theater es una banda que demuestra su punto fuerte en directo.
La primera parte del evento sirvió para mostrar las canciones del disco nuevo, el segundo luego de la partida de Mike Portnoy. Además de los estrenos tocaron varias canciones de los últimos tres discos, etapa tal vez menos inspirada pero no menos ambiciosa que la anterior. La segunda parte del evento fue para homenajear a dos de sus más grandes obras: "Awake" y "Scenes From a Memory".
La intro sinfónica "False Awakening Suite", proyectada y acompañada de un increíble video con imágenes de todos los discos que Dream Theater ha grabado a lo largo de su historia, fue el gran comienzo del concierto, mientras aparecía la banda recibida por una ovación del público que llenó la sala del Sant Jordi Club. Arrancaron con toda la fuerza de "The Enemy Inside" seguida por la intensidad de "The Shattered Fortress", tema largo de "Black Clouds & Silver Linnings", el último disco que grabaron con Mike Portnoy. El sonido se perfeccionó a partir de "On the Backs of Angels", el poderoso tema que abre "Dramatic Turns Of Events", y a continuación bajaron un poco los decibeles con otro estreno, "The Looking Glass". A medida que avanzaba la noche, la banda sonaba cada vez mejor y las imágenes proyectadas en pantalla gigante eran un complemento perfecto. "Trial of Tears", temazo del disco "Falling Into Infinity", fue uno de los momentos cumbres de la noche. Si bien James Labrie se esforzaba cantando muy bien, el que se llevó todos los elogios con sus solos espectaculares fue el supremo Jordan Rudes. Al que podíamos disfrutar viendo sus manos a través de originales tomas proyectadas en la pantalla gigante. Esa perfección lograda a través del equilibrio de momentos de calma y euforia se extiendía con la instrumental "Enigma Machine". Otro gran momento del concierto que nos ofrecía un viaje de precisión geométrica metalera alucinante. Con un John Petrucci arrasador comandando la nave, John Myung en todo su esplendor y Mike Mangini espectacular, aunque su solo de batería fue un poco raro...
Si bien lo hecho por los músicos era muy bueno, es evidente que la ausencia de Mike Portnoy se nota bastante, ya que Iron Mike siempre fue el punto más fuerte de la banda.
"Along for the Ride", sonó muy interesante por la variedad de sonidos, y para cerrar el set list de la primera parte del show otro gran tema del disco anterior "Breaking All Illusions", momento alucinante que la banda nos brindó a través de los diversos pasajes instrumentales y los imaginativos cambios de ritmo.
Durante el break, el grupo se tomó un descanso de 15 minutos, y enseguida comenzaron las proyecciones en la pantalla gigante. Así pudimos ver una selección de videos muy graciosos que los fans postearon en Youtube.
La segunda parte comenzó con todo. Un set muy poderoso para homenajear los 15 años de una de sus primeras obras, "Awake". Una recopilación de este legendario disco, que comenzaba con toda de la fuerza de los cinco temas elegidos, en versiones más rockeras. "Scarred", "Lifting Shadows Off a Dream", "Lie", "The Mirror" y especialmente una performance espectacular de "Space-Dye Vest". Para el final del concierto, el tema que cierra el último disco, la épica "Illumination Theory". Con una puesta en escena muy acertada, en el momento que la banda abandona el escenario y se proyectan imágenes que acompañan la session sinfónica. Quiero señalar que me encantan los desarrollos instrumentales, que son el sello inconfundible del estilo de la banda, sobre todo los equilibrados duelos de escaparatismo virtuoso entre John Petrucci y Jordan Rudes. Músicos que se conocen de memoria y por ese motivo logran una perfecta sincronización de rapidez y elegancia.
Encore:
Los bises del cierre fueron un homenaje por el vigésimo aniversario de su obra maestra "Scenes From a Memory", el más conceptual y creativo de todos sus trabajos. Una espectacular y emocionante demostración de música, viajando a través de una suite de 4 temas enganchados: "Overture 1928", "Strange Déjà Vu", "The Dance of Eternity" y "Finally Free", que fueron lo mejor de la noche por lejos. Con el público entregado a sus pies, que festejó y cantó todos los temas dejando en claro que se trata de su disco favorito.  Y confirmamos nuevamente que Dream Theater es sin lugar a dudas una banda hecha para las presentaciones en vivo.
Decir que Dream Theater ya dió lo mejor en los tiempos de Mike Portnoy no es una exageración ni una mentira. El tiempo dirá si la banda comenzó su declive, mientras tanto, y ésto es una realidad indiscutible, no es de extrañar que por la calidad de sus músicos, nos vuelvan a sorprender con excelentes obras en sus próximos lanzamientos.

                                                            Fernando Gonzalez




(de Blasdelezo9141)


04 octubre 2013

Riverside, atmósferas progresivas melancólicas.


Riverside "New Generation Tour 2013"- Sala Salamandra, L´Hospitalet, Barcelona - 28-sept-2013.

La sala Salamandra nos presentaba una noche ideal para los amantes del metal progresivo con dos bandas polacas, Maqama y Riverside. La primera, una de las nuevas bandas, la segunda, una de las mejores surgidas en los últimos años de Polonia, país que actualmente y desde hace varios años, se ha convertido en uno de los lugares de donde provienen muchos de los más interesantes músicos y bandas de rock progresivo en todas sus variantes.
Riverside, en su paso por España actuó en Madrid y en Barcelona trayéndonos su gira "New Generation Tour 2013", presentando su último disco "Shrine of New Generation Slaves", del cual tocan mucho material con algunos temas de los trabajos anteriores.
Liderados por su bajista Mariusz Duda, la banda ha experimentado un enorme crecimiento musical en estos últimos años, evolucionando en sus composiciones y modificando su sonido, que actualmente es menos metalero y mucho más directo y atmosférico.
El Concierto:
Como era de esperar, el show comenzó con "New Generation Slave", el tema que también abre el último disco. Muy directo y con mucha energía, refleja el espíritu del nuevo sonido de la banda. Siguieron el mismo orden con "The Depth of Self-Delusion", con el melódico riff de bajo inicial apoyado por una guitarra acústica que profundiza aún más la atmósfera nostálgica de la canción. Con sus fans entregados desde el principio, presentaron otra de las nuevas canciones: "Feel Like Falling", seguramente el tema más pegadizo de su discografía, que si bien suena muy pop comparado con el resto, es muy efectivo a la hora de hacer saltar al público.
A continuación vinieron dos temas de la primera época: "Reality Dream III", con el que vivimos el primer momento espectacular de la noche. Este rabioso instrumental tiene una potente introducción y una notable ejecución de cada uno de los músicos. Se destacan los intensos contrapuntos de bajo y teclados, los múltiples cambios de ritmo y una increíble precisión en los cortes. Luego "Living in the Past", un tema largo que nos sumerge en lo más profundo de su composición con un desarrollo instrumental totalmente progresivo.
El predominio del bajo en casi todos los temas nos muestran a Duda como líder compositivo absoluto de la banda. Prácticamente toda su música se estructura a través del armado de poderosos riffs de bajo al que se le suman brillantes arreglos de guitarra a cargo de Piotr Grudziński, y los teclados de Michał Łapaj aportando las características atmósferas de texturas melancólicas y otras veces toques electrónicos y sinfónicos. La base rítmica se completa con Piotr Kozieradzki en batería, que muy sobriamente cumple su función con solidez, precisión y potencia.
A continuación llegó el momento más emocionante del concierto que sin duda fue "We Got Used to Us". Esta bella balada con el piano de Michał Łapaj y la voz de Mariusz Duda, nos muestra su faceta más intimista reflejando la nostalgia de la letra de la canción. Seguidamente "Egoist Hedonist", el tema más experimental de la noche, incluído en el disco "Anno Domini High Definition". Acá Riverside proyecta elementos sonoros heterogéneos que caben perfectamente en su nuevo vibrante y expansivo universo. Luego "02 Panic Room", de intensidad "porcupiana", comienza por supuesto, con otro brillante riff de bajo, y una oscura sección ambiental y atmosférica de sonidos misteriosos predomina durante todo el tema.
Mariusz Duda demuestra constantemente su virtuosismo mediante complejos solos, y no cabe duda que en Riverside, el bajo es el instrumento principal. En cada intervención suya como solista se lleva todos los aplausos, y como frontman de la banda se lo puede ver mucho más suelto y comunicativo que cuando lo vimos en el entrañable "Tiana Prog Fest" del año 2006. Duda sabe entretener al público y logra hacer cantar a toda la sala cuando el tema lo requiere.
Continuaron con "Conceiving You", otra balada de corte intimista y pinceladas floydianas. Aquí como en muchos de sus temas, la simplicidad del comienzo deja espacio a todo el power de la banda. La espectacular suite "Escalator Shrine", a mi entender la obra maestra del último disco, fue la elegida para cerrar el set list. Mariusz Duda toca una intro de bajo que suena como una guitarra española, y luego comienza a cantar con notable versatilidad. La canción va creciendo suavemente y de manera intrigante hacia diferentes y poderosos riffs, seguido por un tsunami musical con predominio de los teclados y espectaculares cambios de ritmo, que sin dudas fueron lo mejor del concierto. Finalmente quedan sonando los últimos acordes del tema de manera ininterrumpida, mientras los músicos se retiran ante la ovación absoluta de toda la sala.
Encore:
Al momento, la banda regresa para tocar el primer bis, "Celebrity Touch", una canción con mucha energía y muy pegadiza que hizo levantar a todo el público una vez más. Y en el espectacular final con "Left Out", la voz melancólica de Mariusz Duda nos canta esta melodía de extraña belleza. El tema va creciendo y ganando intensidad al final cuando se mezclan las guitarras afiladas con las texturas electrónicas de los teclados, ofreciéndonos una de las mejores partes instrumentales de la noche.
El concierto se termina dejándonos la especial sensación de haber visto a una banda en su mejor momento, aunque tal vez es probable que Riverside no haya llegado a su techo creativo, ya que cada nuevo trabajo es el reflejo de la búsqueda de nuevos caminos y sonidos.

                                                   
                                             Fernando Gonzalez





12 marzo 2013

Neal Morse + The Flower Kings = Momentum Grosso



Neal Morse Band & The Flower Kings - Sala Razzmatazz 2, Barcelona - 1-marzo-2013.

No podíamos pedir más. Como si de un sueño se tratase, Neal Morse Band y The Flower Kings, dos de las mejores bandas del rock progresivo actual salieron de gira compartiendo el escenario para presentar sus excelentes últimos trabajos, y como si ésto fuera poco se unen al terminar el show para ofrecernos un cierre con la música de Transatlantic. Como decía en los tickets: "Tres horas de magnífico rock progresivo y un final glorioso de combinada extravagancia". Tachán!

El Concierto:

The Flower Kings.
La noche comenzó con la banda sueca liderada por Roine Stolt, que nos visitó en el pasado octubre con su "Banks of Eden Tour 2012". Como era de esperar, el set list que el grupo eligió fue muy parecido al anterior pero más corto por razones obvias. El gran comienzo fue un ejemplo de la audacia de la banda con dos obras maestras muy largas. Primero la nueva épica "Numbers", de más de veinte minutos de música que nos dejaron sorprendidos por la fuerza que emana en vivo, y además porque tiene esa reminiscencia sonora de los primeros discos que grabaron allá por los años noventa. La segunda fue "The Truth Will Set You Free", un clásico donde la banda despliega toda su riqueza técnica y capacidad instrumental durante otros veinte minutos. La exquisita "Rising the Imperial" puso algo de calma a tanta intensidad, y finalmente "Last Minute on Earth" (con un fantástico solo de guitarra característico de Roine Stolt) con dosis de improvisaciones brillantes de todos los músicos, se enganchó con el clásico "In the Eyes of the World", una de las canciones más interesantes de su discografía. Finalizando así el set de espectaculares composiciones y un profundo bagaje musical. Con el talentoso Roine Stolt en primera guitarra y voz, el frontman Hasse Fröberg en voz y guitarra, Tomas Bodin en teclados y coros, Jonas Reingold en bajo y coros, y el nuevo integrante Felix Lehrmann en batería, The Flower Kings, es una banda que en vivo suena muy compensada ya que todos sus integrantes tienen un rol importante y participaciones solistas destacadas.



Neal Morse Band.
Neal Morse es uno de los músicos más prolíficos de los últimos tiempos. Fue el fundador y líder de Spock´s Beard hasta el año 2002, cuando tuvo una experiencia personal espiritual muy intensa que lo llevó a abandonar la banda para dedicarse a componer música para Dios y practicar su fe cristiana. De esa manera comenzó una nueva etapa musical aún más creativa e hiperactiva como solista. A pesar de ser considerado como uno de los genios del progresivo actual, Neal Morse es una persona muy cercana, que en todo momento establece una conexión cordial y constante con el público, contagiando entusiasmo y un torrente inagotable de energía positiva, la misma que transmiten sus canciones a través de sus melodías, de los arreglos musicales y de los espectaculares desarrollos instrumentales.
El concierto comenzó con toda la energía de su nuevo disco "Momentum", con los fans que colmaban la sala Razzmatazz II saltando enloquecidos y coreando el rítmico estribillo de la canción. Es justamente la capacidad de Neal Morse el poder combinar lo elaborado del progresivo sinfónico con el lado más pop de sus melodías "beatlescas", y ése es el motivo por el que es tan amado como criticado. A continuación "Author of Confusion" nos deslumbró con sus impecables coros a cinco voces al mejor estilo Gentle Giant, fue uno de los puntos sobresalientes del set. Neal Morse, cantando muy bien y tocando sus  teclados y guitarras, lidera a su poderosa banda cuyo pilar, el inigualable Mike Portnoy en batería y percusión, sostiene todo ese power con un trabajo inconmensurable. Luego llegó el turno de la vibrante "Question Mark Suite", de la que tocaron "The Temple Of The Living God" (Part I), "Another World", "Sweet Elation", "12", "Entrance", y "Inside His Presence", fue todo un paseo por el talento compositivo del maestro Neal, pasando por partes de delicada belleza a otras de fuerza arrolladora. Con esta obra conceptual, ejemplo de su versatilidad musical, el grupo nos deleitó, logrando una total conexión con el público, que a esa altura de la noche estaba totalmente entregado y loco de felicidad. Cabe destacar la excelente interconexión entre los músicos de la banda. Junto a Mike Portnoy, el legendario Randy George en bajo, realizan una base tan poderosa que arrasan con todo a su paso. Adson Sodré es un excelente guitarrista, sus solos son avasallantes y su estilo se adapta perfectamente a la música de Morse. Eric Gillette es un joven músico muy completo, ya que toca los teclados en las partes que Neal se dedica a cantar y a moverse por el escenario, además de tocar guitarras, y complementar perfectamente su voz con la de Morse. Finalmente el tecladista Bill Hubauer se mostró muy sólido, dando apoyo constante a la banda. En realidad es un multi instrumentista, aportando además de sus teclados, violín eléctrico, saxo, guitarras, coros, y toda su experiencia de gran músico.
El final del show fue con el tema estrella de la gira, incluído en el último disco de Neal, "World Without End", sin duda el plato fuerte de la noche. La versatilidad de los músicos de la banda les permite tocar con total naturalidad esta obra maestra de casi cuarenta minutos de música increíble en constante fluidez, con cambios vertiginosos de ritmos, contrapuntos, riffs poderosos, y cortes con precisión exacta, con todos los músicos despachándose a gusto con improvisaciones y tremendos desarrollos instrumentales. Neal Morse en esta etapa de su vida pasa por un notable "momentum" de inspiración y creatividad, y su fuente de imaginación e inspiración parece inagotable. Final apoteósico, ovación interminable, plenitud alcanzada.


Transatlantic.
Neal Morse volvió al escenario con Roine Stolt, para comenzar el set de Transatlantic. Cuando el 14 de mayo de 2010 ví a Transatlantic en este mismo escenario (uno de los espectáculos más increíbles que he visto en mi vida), pensé que sería la última vez, ya que los proyectos de cada músico eran demasiados como para pensar que se pudieran reunir de nuevo. Pero por suerte me equivoqué...
Lentamente en piano y guitarra, comenzaban la nostálgica "Bridge Across Forever", junto a ellos, Mike Portnoy y Jonas Reingold (que reemplazaba a Pete Trewavas) completaron el mítico cuarteto para tocar el contundente medley de Transatlantic. Y así se sucedieron "All of the Above" (Part I & II), "Overture", "A Man Can Feel", "Rose Colored Glasses ", y finalmente el cierre con todos los músicos se unieron para tocar "Stranger In Your Soul" (Part IV). Un auténtico seleccionado de músicos sobre el escenario y una notable exhibición de talento y virtuosismo por parte de cada integrante.
Fue tan alta y constante la intensidad del concierto, que las tres horas que duró se nos pasaron casi sin darnos cuenta. Sabemos que en los próximos meses Transatlantic grabará un nuevo disco, y estoy seguro que vamos a repetir esta extraordinaria experiencia musical, porque habrá nuevos conciertos inolvidables como éste.


                                                       Fernando Gonzalez





13 enero 2013

Klaatu o una confusión beatlesca


En agosto del 1976, Klaatu, un grupo hasta entonces desconocido edita su primer disco llamado simplemente: "Klaatu".
"Klaatu" es el nombre de un extraterrestre que visita la tierra en el clásico de ciencia ficción del año 1951 "The Day The Earth Stood Still".
Pero esta historia comienza en febrero de 1977 cuando un periodista de Rhode Islands escribe un artículo para el diario "Providence" al que titula "Klaatu podrían ser Los Beatles?"...A partir de ese artículo, sumado al deseo mundial de una posible reunión del cuarteto de Liverpool, comenzó a correr el rumor que ese grupo podría ser su vuelta o un proyecto formado por algunos de ellos.
Al parecer, algunas de las pistas del disco, incluían mensajes subliminales que hacían referencia a ellos en algunas de sus letras e incluso en la portada se decía que estaba escondida la palabra "Beatles".
Por todo lo que generó el misterioso lanzamiento de este disco, la compañía discográfica mantuvo en secreto los nombres de los integrantes de Klaatu, alimentando la teoría de que Los Beatles estaban allí. El secreto duró durante los dos discos siguientes que grabaron a continuación.
El disco contenía canciones pop bien trabajadas, con muchas armonías vocales realmente muy buenas que podrían ser temas de Los Beatles no incluídos en sus últimos trabajos, o el nuevo sonido inédito que perfectamente podría encajar como el de Los Beatles en los años setenta.
Aunque creo que era imposible confundir este proyecto con Los Beatles, fue más el deseo de la gente que ésto hubiera sido un sueño hecho realidad.
En 1982 se supo que los músicos de la banda eran tres canadienses de la ciudad de Toronto llamados Kraper Terry, John Woloschuck y Long Dee.
Se han escrito varios artículos que demostraban que Klaatu tenían que ser los Beatles. Algunos tienen que ver con la portada del álbum creada por Edward Jones, con un gran sol, al que Los Beatles le cantan en Abbey Road. En la contratapa hay un planeta de dos colores, al que algunos tomaron como una alusión al álbum "Venus and Mars" que Paul Mc Cartney había grabado recientemente con su grupo Wings.
Desde la separación de Los Beatles siempre se especuló y se contaron historias de una posible reunión, la historia del primer disco de Klaatu fue justamente eso: una buena historia...

                                                        Fernando Gonzalez






15 septiembre 2012

The Flower Kings en Barcelona




The Flower Kings "Banks of Eden Tour 2012"- Sala Music Hall, Barcelona - 11-sept-2012.

La banda del cantante, compositor y guitarrista Roine Stolt, The Flower Kings, está de gira por Europa presentando su nuevo trabajo "Banks Of Eden", disco que grabaron al mejor estilo vintage de los años setenta, con el grupo tocando en vivo en la sala de estudios. "Banks Of Eden" es el esperado regreso de esta emblemática banda sueca, después de casi cinco años de ausencia debido principalmente a la actividad de sus integrantes con sus proyectos paralelos, tales como Transatlantic, Karmakanic, Agents of Mercy, entre otros. Desde la gira de "Meet The Flower Kings" en octubre de 2003, TFK no pisaba Barcelona, y ésta era una gran oportunidad de encontrarnos con una de las mejores agrupaciones del rock progresivo actual.
El Concierto:
La noche comenzó con Lalle Larson, el excelente tecladista de Karmakanic y Agents of Mercy. Con total virtuosismo interpretó tres temas instrumentales, solo al frente con sus teclados, en versiones acústicas e intimistas. Su corto pero brillante set contó con una versión de  "Where The Earth Meets The Sky" del disco "Wheel Of Life" de Karmakanic y presentó dos temas aún inéditos de su próximo lanzamiento llamado "Nightscapes".
A continuación y ante una ovación aparecieron en el escenario el fantástico Roine Stolt, el lujoso tecladista Tomas Bodin, el gran vocalista y guitarrista Hasse Fröberg, el extraordinario bajista Jonas Reingold y el baterista prodigio Felix Lehmann. Con el actual quinteto completo ante nuestros ojos, nos preparamos para formar parte de este viaje a las profundidades musicales del inconfundible sonido de The Flower Kings.
Como era de esperar, el concierto comenzó con "Numbers", la épica canción que abre el nuevo disco. Más de veinte minutos que realmente nos dejaron sorprendidos por la fuerza que tiene el grupo en directo, por la calidad de sus músicos y además porque los temas nuevos tienen esa reminiscencia sonora de los primeros discos que la banda grabó allá por los años noventa. Siguiendo el orden del nuevo disco tocaron "For The Love Of God", y a continuación el clásico "Stardust We Are", uno de los momentos más emotivos por lo que sugiere la canción y sobre todo el estribillo. En ese mismo tono continuaron la bellísima "What Is God Alone", del disco "Paradox Hotel". Pero lo mejor del concierto llegó cuando tocaron, en versiones algo más cortas y enganchadas, "Last Minute On Earth" / "In The Eyes Of The World". Fue el clímax de la noche con The Flower Kings en todo su esplendor desplegando toda su artillería de elementos musicales cinematográficos combinados con otros de ensueño, y que nos llevaron con sus largos pasajes instrumentales a través de su material más enérgico y melodías más oscuras. Geniales momentos de virtuosismo donde se sucedieron la calma y la tempestad, que continuaron con "The Truth Will Set You Free" con mucha intensidad, cambios de ritmo y arreglos espectaculares. Otra demostración de gran calidad sonora y ejecución increíbles!  Cabe destacar las voces de Stolt, Foberg y Reingold en perfecta armonía durante todo el concierto, y por encima de todo, los solos de teclados de Tomas Bodin, y de guitarra de Roine con su brillante estilo y sonido de una nitidez asombrosa. El nuevo baterista que presentan en esta gira, Felix Lehmann, fue uno de los puntos altos del concierto. Es notable su manera de tocar, ya que aporta a la banda una fuerza salvaje y vertiginosa. Junto con el perfecto estilo del bajo de Jonas Reingold, sutil y equilibrado, forman una base increíblemente demoledora.  A continuación vino el momento acústico de la noche con "Cosmic Circus" ejecutada con tres guitarras, ya que Tomas Bodin se acopló a las otras dos, además tocando un silbato que hacía la melodía de introducción. Y sin darnos cuenta llegamos al final del concierto con "Rising the Imperial" una gran ejecución del tema que cierra el nuevo disco. La sala se llenó de una ovación impresionante de un público totalmente rendido a sus pies. Luego el quinteto regresa para tocar un único bis, y para eso eligieron el tema más rockero de su discografía: "Paradox Hotel", para despedirse con la mayor fuerza posible.
The Flower Kings tiene la virtud por la calidad de sus músicos de mejorar en vivo muchos de sus temas de estudio, que de por sí son muy elaborados, pero creo que lo más emocionante de ver a esta casi legendaria banda es la experiencia de comprobar personalmente cuando uno sabe que en un concierto lo espera algo supremo.
                                             
                                                          Fernando Gonzalez