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01 diciembre 2016

King Crimson, los siete magníficos


King Crimson - Auditorio CCIB (Forum), Barcelona - 24-noviembre-2016

Después de la exitosa gira de 2014 por América, King Crimson regresaba a Europa con motivo de la reciente publicación del triple álbum “Radical Action To Unseat The Hold Of Monley Mind”.
Este año tuvimos la suerte de poder verlos en Barcelona por duplicado como parte de este nuevo tour. Inmensos y colosales, junto a Genesis, Yes y Pink Floyd son el olimpo de los dioses creadores de una música que está más allá del bien y del mal, y que experimenta por caminos que abren fronteras de la percepción, la emoción y la calidad.
Actualmente King Crimson se encuentra en una fase de recreación total, y mira más que nunca hacia su repertorio clásico y lo actualiza mediante una nueva visión, que siempre es vanguardista y experimental.


El Concierto:
Antes de comenzar el concierto, el fantástico Audiorium del Fórum se llenaba de la música ambiental de Robert Fripp y la siguiente advertencia nos indicaba: “Prohibido sacar el móvil durante el concierto. Grabadlo con vuestros ojos y vuestros oídos y pasadlo genial”...
Llegado el momento, los siete magníficos aparecieron sobre el escenario vestidos de chaqueta. En la primera fila y de izquierda a derecha, se ubicaron Pat Mastelotto (batería y percusión), Jeremy Stacey (batería y teclados) y Gavin Harrison (batería). Por detrás, sobre una tarima, de izquierda a derecha estaban Mel Collins (saxo, flauta), Tony Levin (bajo, stick, coros), Jakko Jakszyk (voz principal, guitarra, flauta) y Robert Fripp (guitarra, teclados). La banda, cual las grandes orquestas comenzaba el concierto después de una pequeña afinación, con "Larks' Tongues in Aspic, Part One". Fueron diez intensos minutos de magia crimsoniana en todo su esplendor. En ese momento comprobábamos que el protagonismo de las tres baterías situadas al frente del escenario no era un mero capricho o una puesta en escena pretenciosa y sin fundamento, sino que se trataba de una acertada decisión. Comenzaba una odisea instrumental alucinante. "Pictures of a City" siguió con mucho groove y cambios de ritmo, y una avalancha de sonidos que emocionaban y a veces cortaban literalmente la respiración.
El ambiente se tranquiliza con "Peace: An End", tema cortito y maravillosamente suave, y luego "Cirkus" cantados excelentemente por Jakko. Por momentos su voz sonaba muy parecida a la voz de John Wetton o incluso más cercana al sentimiento de Greg Lake, que al delirio de Adrian Belew, luciéndose en cada intervención. Siguieron con "Red", que para mí es una de las grandes obras maestras de la historia del rock progresivo, porque tiene ese riff de guitarra intenso y demoledor, y en esta versión superadora de la original, su soporte rítmico se sostiene a través de un juego muy simple pero fantástico a contrapunto de las tres baterías. Durante el tema Jeremy Stacey se ocupó de los teclados, como en muchas partes del show, lo mismo Pat Mastelotto asumiendo el rol de percusionista, mientras que Gavin Harrison tomó el control de la batería. El bajo de Tony Levin le daba una amplitud de sonido increíble, sumado a los nuevos arreglos de Mel Collins, mito viviente que ocupa un papel de protagonista con el saxo Mel con su destreza aporta unos toques magistrales que endulzan con una sensación de melancolía y dramatismo a los bellos paisajes sonoros  con los que Fripp y sus músicos nos hipnotizaban. Robert Fripp (quien este año ha cumplido 70 años) permanece en un segundo plano, controlando y atento a todo tipo de detalles. Ya de por sí se notaba que el set list había sido preparado y ensayado cuidadosamente hasta el mínimo detalle con una precisión exhaustiva. La desnudez del escenario, carente de efectos especiales, luces y proyecciones, era una clara señal de que lo único que importaba era la música, y para deleitarnos no necesitaban de ninguna parafernalia ni de fuegos artificiales. A continuación "The Letters", con una sección de improvisación de saxo súper intensa a cargo de Mel Collins. Al final Jako se queda cantando solo a capella y un silencio increíblemente profundo invadía la sala que llenaban 2000 personas, que se interrumpe con el comienzo brutal de "Sailor's Tale", otra magnífica obra de intensidad cinematográfica. Cabe resaltar la presencia conductora del mellotrón durante todo el concierto, y en "The Court of the Crimson King", uno de los puntos culminantes y más emotivos del show. Luego vino "Hell Hounds of Krim", pieza instrumental para bateria, con una intro de percusión tribal ejecutada por los tres front men, y cerraron la primera parte de la actuación con la increíble "Larks' Tongues in Aspic, Part Two" , uno de los mejores temas de King Crimson. Fue un momentazo de furia instrumental alucinante en donde el particular riff de la agresiva y afilada guitarra de Fripp nos transportaba a otros niveles. Aquí la banda recrea paisajes casi sobrenaturales, con un aire apocalíptico. Al finalizar el tema el público estalló en aplausos y la banda se retiraba del escenario. Todo era una suma de emociones y virtuosismo que sería difícil volver a experimentar. Pero faltaba la segunda parte que aún iba a ser mejor...

Segunda Parte:
Tras los veinte minutos de descanso los músicos regresan para tocar "Devil Dogs of Tessellation Row" y "Lizard ('The Battle of Glass Tears - Part i: Dawn Song')". Luego el bloque que siguió a continuación fue un aparente caos organizado totalmente controlado."Radical Action (To Unseat the Hold of Monkey Mind)"  un muro de intensidad cinematográfica que se engancha perfectamente "Meltdown" y "Radical Action II"  y dando paso a la siniestralidad de "Level Five" nuevamente las tres baterías sincronizadas milimétricamente daban la dimensión exacta de la contundencia de las nueva versiones. "The ConstruKction of Light" pieza de ritmo constante y una sincronización increíblemente ajustada cuya continuidad únicamente se modifica con los solos de (flauta primero y saxo después) de  Mell Colins, hasta que se desvanece poco a poco. A continuación otra formidable interpretación de la legendaria "Epitaph", lacrimógena y emotiva balada que se sumerge lentamente en la melancolía, y "Easy Money", con solos de vientos de gran calidad, nos regaló un alucinante momento de uno de los clásicos más amados del Rey Carmesí. Luego los bateristas fueron haciendo varios solos en "Indiscipline", una versión diferente donde Jakko canta una melodía completamente nueva, a diferencia de la original en la que Adrian Belew recitaba la letra. El tema finalizaba con Jakko griando: "me gusta!"
"Starless" aquella obra cumbre del disco "Red" del año 1974, fue el momento sublime de la noche. La hermosa melodía nos eleva mientras Tony Levin nos entrega un bajo alucinante que se compenetra con la armonía de las guitarras crecientes de Fripp y Jakko Jakszyk. Es imposible no sentir la atmósfera cargarse de una neblina carmesí muy espesa, que nos rodea y nos envuelve transportándonos como en un vuelo, haciéndonos flotar. Son tantos los matices de esta canción, que es imposible no perderse en los sonidos, y es un ejemplo creatividad en su momento cúspide.
Starless puso el final a la segunda parte. Los músicos saludaron y desaparecieron entre bastidores, y sin haber terminado los aplausos, volvieron a salir para poner el broche de oro con la instrumental “Banshee Legs Bell Hassle” a cargo de los tres bateristas, encargados de construir un tejido minucioso y magistral de percusiones creativas, a modo de introducción de la maravillosa "21st Century Schizoid Man", uno de los himnos fundacionales de la banda, en donde se destacó el magnífico solo de batería de Gavin Harrison, intercalado en la mitad del tema. Luego todo fue una onda expansiva de rock progresivo con todo el público coreando en pleno éxtasis. Finalmente la banda  lograba levantar a todos los presentes totalmente entregados y felices, que los despedía con una tremenda ovación! Las caras de felicidad y satisfacción de la gente y de los músicos lo decían todo...
“Grabadlo con vuestros ojos y vuestros oídos y pasadlo genial”, pidió una voz en off antes de comenzar el concierto... Fue lo que hicimos, porque sabemos que hay cosas que sólo ocurren una vez, y entonces ése el momento.


                                                         Fernando Gonzalez





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