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28 abril 2009

David Bowie = Ziggy Stardust

David Bowie "The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spider from Mars"




“The Rise and the Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (La ascensión y caída de
Ziggy Stardust y las arañas de Marte), editado en 1972, es un álbum conceptual y está considerado como uno de los mejores discos de rock de todos los tiempos, y una obra de arte total.
Convertido en la actualidad en objeto de culto, es una obra cumbre del glam rock (y bien podría ser una ópera rock) que amplió fronteras musicales con su sonido transgresor y sofisticado, y su estética atrevida y ambiciosa.
Cuenta la historia de Ziggy Stardust, un extraterrestre andrógino que viene a la tierra como un redentor anunciando un mensaje apocalíptico (aterriza en el centro de Londres, en Heddon St como se ve en la foto de la portada del disco). La gente lo asciende como un mesías y se convierte en un rock star, pero los excesos lo llevan por caminos de autodestrucción y termina muriendo víctima de la fama en manos de sus fans. Una metáfora para describir la forma de vida de algunas estrellas de rock.
Este personaje define el contexto cultural de toda una época con una estética retrofutura transgresora, ambigua y glamorosa.
Para crear al excéntrico Ziggy, David Bowie combinó la ciencia ficción y el teatro japonés kabuki, pero además se basó en una experiencia personal, cuando en una oportunidad estuvo conversando con el doble de su ídolo Lou Reed, sin haberse dado cuenta, un descubrimiento de que el falso, o el doble, podía ser más verdadero que el original.
Por otro lado se inspiró en el “Elvis francés”, el cantante Vince Taylor, quien realmente era todo un personaje con ansias de mesías y que se suicidó artísticamente ante su audiencia cuando en pleno concierto echó a su banda en medio de un escándalo.
Con Ziggy Stardust, Bowie tenía un alter-ego en el que podría proyectar sus fantasías y aspiraciones de ser una superestrella de rock. Tal vez había conseguido una idea liberadora para sí mismo, como Los Beatles cuando le dieron el protagonismo a la Banda del Sgt. Pepper.
A lo largo del disco se va desarrollando la historia de Ziggy Stardust que comienza con “Five Years”,
Cantada con un tono emocionante profetiza el fin del mundo, al que le quedan sólo cinco años para que desaparezca.
En “Soul Love”, descubre los distintos tipos de amor que reinan en la tierra. En esta canción predomina un ritmo sutil de bajo, y van alternándose coros y sonidos sensuales y salvajes.
“Moonage Dream” tiene un tono más oscuro, y cuenta con un gran solo final de guitarra de Mick Ronson considerado uno de los mejores solos de guitarra de la historia del rock. Mick Ronson además toca el piano y hace coros. En esta canción Ziggy tiene que armar una banda de rock para poder expresar su mensaje a los jóvenes.
El tema que sigue es un clásico de clásicos: "Starman", una hermosa canción que comienza con una guitarra acústica y Bowie cantando muy suave cada estrofa, pero con un estribillo inolvidable, tal vez inspirado en la melodía de “Somewhere over the rainbow” de “El Mago de Oz” (según dicen Bowie quería ser una estrella como Judy Garland).
There’s a starman waiting in the sky
He’d like to come and meet us
But he thinks he’d blow our minds
There’s a starman waiting in the sky
He’s told us not to blow it
Cause he knows it’s all worthwhile
En “Starman” narra el mensaje de salvación de Ziggy a los jóvenes a través de la radio.
La glamorosa “It ain´t Easy” nos muestra a Ziggy inmerso en los placeres mundanos, el estribillo suena a una orgía hippie, y es el único tema no escrito por David Bowie.
La preciosa balada “Lady Stardust” con bellísmos arreglos de piano es una de las mejores del disco y en donde Bowie canta magistralmente y demuestra su amplio registro vocal.
El tema “Star” es cuasi punk y cuenta el éxito arrollador de Ziggy. “Hang on yourself" es un rockabilly.
Y llega otra gran canción la famosa “Ziggy Stardust”, que es un himno de Bowie, otro clásico inmortal, sublime y emocionante. Es hoy una de las páginas gloriosas de la historia del rock.
En este tema cuenta sobre la separación del grupo a causa de los excesos de Ziggy.
"Suffragette City", es otra típica canción de glam rock, de ritmo acelerado con piano y vientos, y un estribillo muy pegadizo. Muestra la caída moral de Ziggy que abandona la idea de salvar el mundo para dedicarse a lo que le interesa: el sexo y las drogas.
"Rock´n´Roll Suicide" es el tema del final, es la caída de Ziggy. Bowie comienza cantando en un tono melancólico, en su despedida, un tanto depresiva en medio de la soledad, tema que gana intensa emotividad hacia el final.
Ziggy Stardust se transformó en una poderosa influencia de lo que vendría, marcó la etapa que precedió al punk de los setenta, y a otras corrientes musicales que aparecieron en los ochenta: new romantics, brit pop, entre otros.
Grupos con T-Rex, Sex Pistols, Bauhaus, Suede, Pulp, Marilyn Manson, Nine inch Nails y varios más han reconocido su influencia, por eso creo que si Ziggy Stardust no hubiera existido, la música actual no sería tal cual la conocemos hoy.

                                                   Fernando Gonzalez



17 abril 2009

Queen + Paul Rodgers





Concierto de Queen + Paul Rodgers - "Rock The Cosmos Tour ´08"
Palau Sant Jordi, Barcelona, 22 de octubre de 2008.


Brian May (guitarra, voz y coros), Roger Taylor (batería, voz y coros) y Paul Rodgers (voz principal, guitarra y piano), acompañados de Spike Edney (teclados), Danny Miranda (bajo), y Jamie Moses (guitarra), como músicos adicionales.

Con un comienzo a todo rock: "Hammer To Fall", "Tie Your Mother Down" y "Fat Bottomed girls", Queen puso en movimiento a la máquina del tiempo, la que genera emociones reviviendo clásicos inmortales de toda una época gloriosa.
Una puesta en escena multimedia espectacular, con un combo de grandes éxitos de Queen, Bad Company y Free más la presentación del nuevo álbum, “The Cosmos Rock”, fue el contenido de un concierto en donde la emoción fue la protagonista principal de la noche.
Siguieron con las famosas "Another One Bite The Dust" (tema de John Deacon, ya retirado de la música), "I Want It All" y "I Want To Break Free", para el delirio de todos los que allí estábamos.
Brian May y Roger Taylor ya son prácticamente unos mitos vivientes.
El acople de Paul Rodgers, que es un gran cantante, a veces no encaja del todo a pesar de que luce sus dotes de gran frontman y su excelente voz, siempre se lo notó más suelto en las canciones más rockeras. Cabe aclarar que Paul Rodgers no hace de imitador de Freddie Mercury en ningún momento, aunque dejo aclarado que nadie en el mundo puede sustituir al coloso Freddie Mercury.
Y eso queda demostrado durante varios momentos inolvidables cuando la banda nos estremece en cada homenaje que le brindan sus ex compañeros al gran Freddie, ya sea en el set acústico de Brian May emocionado, cantando “Love Of My life”, o en las apariciones en pantalla gigante, las que generaban ovaciones de todo el estadio.
Brian May, muy comunicativo con la gente, habló en español para presentar a su mejor amigo, Roger Taylor, y juntos tocaron en la pasarela “39” en versión unplugged junto a los músicos que los acompañaban.
Roger Taylor, vestido de blanco, al frente del escenario de la pasarela, bien cerca de la gente, comenzó su curioso solo tocando fragmentos de "Under Pression" y "Another One Bite The Dust", golpeando sobre las cuerdas de un violoncello eléctrico sin caja a modo de sampler. Luego con un redoblante y un bombo, mientras los asistentes le iban armando la batería a medida que él tocaba, Roger incorporaba los elementos añadidos hasta que finalmente quedó completa, algo muy original y divertido.
Y así llegó su gran momento cuando cantó con su nueva batería, ya completa, “I´m In Love With My Car” y "A Kind of Magic".
Paul Rodgers vuelve a escena luego de más de media hora de ausencia y así tocan uno de los temas nuevos “Say It's Not True”(dedicado a Nelson Mandela). Él también tuvo su papel de protagonismo cuando sonaron las canciones de sus antiguas ex bandas Bad Company y Free: 'Seagull', 'Bad Company' (sentado al piano de cola) y 'All Right Now'.
Luego llegó el momento del solo de Brian May, con su guitarra "Red Special", ya un clásico que en su época fue vanguardista y novedoso en técnica y más aún por los recursos tecnológicos empleados, ahora se lo notó desactualizado, lejano y por momentos un poco largo. Pero se lució en la instrumental “Bijou” (con proyecciones impactantes y la voz de Freddie) y en su tema propio “Last Horizon”, fue ovacionado en cada intervención.
Siguieron con un bombardeo de hits: “Radio Ga Ga”, “Crazy Little Thing Called Love” y “The Show Must Go On”.
En la recta final del concierto, aparece Freddie Mercury proyectado en la pantalla gigante cantando al piano, su “Bohemian Rhapsody”, dando la sensación de estar presente, ya que se trataba de una grabación en vivo. Mientras tanto la banda se va acoplando simultáneamente para finalizar con Paul Rodgers y Freddie Mercury cantando a dúo la última estrofa. Un momento único y emocionante!
Los bises llegaron de la mano de “Cosmos Rockin´” “All Right Now” y para el cierre, la marca registrada de los himnos triunfales: “We Will Rock You” y ” We Are The Champions”, canciones que ya son parte de la historia grande del rock.
Queen + Paul Rodgers volvieron a Barcelona después de tres años y lo hicieron mucho mejor, con más energía y brindando un show con temas inolvidables y un brillante espectáculo.

                                                  Fernando Gonzalez




14 abril 2009

Robert Fripp´s Unstoppable Rhythm Machine



Robert Fripp & The Orchestra of Crafty Guitarists
Teatro La Unió de Sant Cugat. Barcelona. 27 feb. 2009.


Con las siguientes palabras nos encontramos en la puerta del teatro al momento de ingresar para ver la actuación de Robert Fripp & The Orchestra of Crafty Guitarists:
“Muchas gracias por vuestra presencia e interés en nuestro trabajo. Les rogamos encarecidamente que por favor no tomen fotografías con cámaras con o sin flash, teléfonos móviles, tampoco filmaciones ni grabaciones. Ésto perturba nuestro trabajo mucho más de lo que podemos explicar con palabras. Si lo desean, relájense y entren en nuestro espacio de performance con buena voluntad. Su apoyo es imprescindible para nosotros. Gracias.”
Luego en la sala fue anunciado por los músicos en diez idiomas como para que quede bien claro…
The Orchestra of Crafty Guitarists no es más que The League of Crafty Guitarists transformada ahora en Orchestra, una propuesta experimental con cuarenta músicos, alumnos de la escuela interactiva de Fripp de distintas nacionalidades.
Fue un concierto para nada convencional que en realidad pareció un happening experimental de improvisación colectiva y pedagógica en el mejor de los sentidos.
Los cuarenta guitarristas se situaron en formación de dos círculos concéntricos con el público alrededor, y con Fripp indicando cada comienzo y cada cambio de sentido.
Después de una entrada en calor y con mucha concentración como las orquestas sinfónicas, Robert Fripp señalando a uno de los guitarristas ordenó en voz alta:
"You, are an unstoppable rhythm machine!" Y la máquina de dos círculos se puso en funcionamiento.
Cada músico tocaba un acorde disonante o rasguido percusivo pasando el turno al que tenía a su lado y así hasta completar el círculo infinidad de veces, logrando mediante la superposición de capas y secuencias matemáticas una red acústica y disonante. Los sonidos de los dos círculos concéntricos iban en sentidos opuestos.
Por momentos se lograban disonancias interesantes, pero por otro lado causaba un efecto monótono, tal vez el objetivo buscado era lograr texturas más sónicas que musicales, sin armonía alguna.
Robert Fripp, personalidad respetada si las hay dentro del ambiente musical, en esta performance no tiene el rol protagónico, y prácticamente se limita a controlar este concepto de circularidad musical.
A modo de interludio entre las performances de la Orquestra, hizo su presentación Zum, trío argentino-japonés, cuyos integrantes tocaron magistralmente un ecléctico repertorio en formato acústico que incluyó temas de su disco “Ángel suite” con música de Astor Piazzola, Stevie Wonder y The Beatles entre otros.
Sus integrantes: Luciano Pietrafesa, Fumihito Hatano y Shinkuro Matsuura son guitarristas experimentados que también forman parte de The League of Crafty Guitarists, y paralelamente desarrollan este proyecto tocando por escenarios de todo el mundo.
Al finalizar la actuación de Zum, la Orquestra irrumpe nuevamente en la sala pero esta vez rodeando a la platea y ocupando todo el perímetro.
La imparable máquina de Robert Fripp envolviendo con sus ráfagas sónicas contínuas al público, logra un efecto mucho más contundente y sorprendente.
Robert Fripp como músico de culto sigue generando debates y las mismas reacciones entre el público desde que comenzó con la experimentación sonora ya que hubo un abanico de diversas opiniones acerca de esta performance que van desde calificarlo como una genialidad a un suplicio, o como vanguardista hasta de no tener ninguna cualidad musical, lo concreto es que este happening nos dejó una extraña sensación.

                                                         Fernando Gonzalez


03 abril 2009

A Don Raúl Alfonsín.



Nace una flor, todos los días sale el sol
de vez en cuando escuchas a aquella voz
como de pan gustosa de cantar en los aleros de la mente con las chicharras.
Pero a la vez existe un transformador
que te consume lo mejor que tenés
te tira atrás, te pide más y más
y llega un punto en que no querés.

MAMA LA LIBERTAD, SIEMPRE LA LLEVARÁS DENTRO DEL CORAZÓN.
Te pueden corromper, te puedes olvidar, pero ella siempre está.

Ayer soñé con los hambrientos, los locos,
los que se fueron, los que están en prisión...
Hoy desperté cantando esta canción que ya fue escrita hace tiempo atrás...
Y es necesario cantar de nuevo una vez más...


("Inconsciente colectivo" by Charly García)

02 abril 2009

Porcupine Tree en vivo

Nota publicada en www.mellotronweb.com.ar (Oct.2008) - Argentina.




Concierto de Porcupine Tree Sala Apolo, Barcelona, 11 de octubre de 2008.


Porcupine Tree es hoy en día una de las bandas más influyentes de nuestro tiempo (a mi entender la mejor), de eso ya no quedan dudas, junto con otras es la vanguardia del progresivo actual sin caer en lugares comunes, sin hacer revisionismo histórico de las grandes formaciones de los años setenta, y sobre todo sin autoplagiarse, ya que cada nuevo trabajo es un ejemplo de evolución, originalidad y calidad.
Toda su discografía demuestra la amplia gama de registros estilísticos combinados en uno propio que Steve Wilson sabe componer y producir brillantemente.
Esta actuación en Barcelona forma parte de la gira de Fear of a blank planet - Nil recurring, y los que tuvimos el privilegio de estar allí el 11 de octubre pudimos presenciar un adelanto de lo que serán sus conciertos en Tilburg, en donde la banda grabará los días 15 y 16 su segundo dvd en vivo.
Ya en escena, Steve Wilson, muy suelto como en toda la noche, con su guitarra electroacústica tocaba los primeros acordes de Normal, canción hermana gemela de Sentimental.
Con armonías vocales muy logradas, arreglos acústicos y entradas contundentes, comenzaba un concierto cuyo repertorio elegido, si bien pasó por el camino que la banda transita en la actualidad, más duro y más potente, la inclusión de temas antiguos en el concierto quizás obedezca a que quieren remarcar que apuestan por todo lo que han hecho y por ser un grupo multimodal y sin restricciones.
Siguió Blackest Eyes, tema que por estas tierras sonó bastante en las radios; a partir de ese momento el público se sintió protagonista acompañando con las cabezas el pegadizo riff de guitarra y respondiendo al final con una ovación impresionante.
La excitación disminuye en el siguiente tema dando paso a la tranquilidad de Stars Die que con sutiles juegos de voces y teclados nos lleva a una atmósfera flotante; y esa atmósfera tan delicada va creciendo en What happens now?, transformándose en una fuerza arrolladora que nos introduce al clima de lo que vendrá...Anesthetize.
Es el momento de una obra maestra colosal, lo mejor del concierto, un tema que verlo tocar en vivo resulta toda una experiencia porque es impresionante en todo su desarrollo, sublime para los sentidos, tierno y brutal…
Este tema vale por sí solo todo el concierto, su totalidad provoca una energía especial, es una creación de una belleza y una estructura musical abrumadoras.
Cada integrante goza de su momento de lucimiento individual, Richard Barbieri en teclados, es un talentoso de los arreglos, aunque abusó un poco de los samplers en algunos pasajes, y Colin Edwin en el bajo, muy concentrado, combina el buen gusto con claridad y precisión, pero el que hace delirar al público es el extraordinario baterista Gavin Harrison quien emplea toda una artillería imaginativa de combinaciones complejas e increíbles, es un virtuoso de su instrumento, su técnica es perfecta, y le da al grupo una potencia estremecedora.
Pero él sólo es una soberbia muestra de la increíble versatilidad de la banda, que durante los casi 18 minutos de placer total que dura la canción nos pasean por lo máximo que Porcupine Tree es capaz de ofrecer.
(Solamente una vez en mi vida había tenido la sensación de decir: “no puedo creer lo que estoy viendo!”, fue en un concierto de Magma en Niza cuando tocaron un tema que duró 40 minutos de locura progresiva, y me quedé extasiado, y dije como Víctor Hugo entre lágrimas de emoción: “barrilete cósmico, de qué planeta viniste!...”)
Porcupine Tree nos hizo tocar el cielo con esta sublime canción, solo queda decir una sola palabra: Gracias!
Los que vieron el concierto de Madrid un día antes tuvieron la suerte de apreciar el video proyectado en la pantalla gigante (que por razones de tamaño del escenario de Barcelona, no se pudo armar), y así poder disfrutar de las imágenes que dan mayor énfasis a lo que transmite este temazo, desde la inocencia del comienzo hasta el momento del clímax que se produce en la segunda parte cuando aumentan las distorsiones de las guitarras, la canción estalla y el niño protagonista del video enloquece.
Mientras tanto, la belleza de la tercera parte nos conmueve, y finalmente el tema de desvanece, se apaga lentamente, y todo se transforma en una ovación entre gritos y aplausos.
Siguió Open Car, un buen tema de Deadwing, y a continuación vivimos otro de los momentos gloriosos del concierto con Dark Matter, delicadísima canción que combina perfectamente los tramos instrumentales de hermosas texturas, con los vocales, un guiño para aquellos fans que añoran los temas de la etapa Signify.
La poca iluminación de la sala le quitó un poco de parafernalia al show, por lo que todo se centró mucho más en lo musical y por otra parte hizo que se creara una armonía intimista entre el grupo y el público.
Wedding Nails el único instrumental de la noche, sonó vertiginoso y contundente, luego siguieron Strip the Soul y 3, unidas como fueron concebidas en las maquetas previas a la grabación de estudio.
Un comienzo con el bajo profundo de Colin Edwin, de una sofisticada simpleza, y un desarrollo de claroscuros misteriosos. A veces da la sensación que Porcupine Tree mejora sus versiones de estudio.
Para la siguiente canción, Half Light, cara B del single Lazarus, Wilson utilizó su juguete nuevo, una guitarra muy novedosa que tenía en su diapasón una pantalla que proyectaba imágenes de colores. La melodía fluye entre suaves arreglos, cantada casi susurrando, fue el momento de mayor ternura del concierto en donde brilló la voz de John Wesley, parte fundamental de la banda en vivo, excelente en voces y armonías, muy bien en segunda guitarra, pero inseguro en los punteos. Una lástima que su solo en Anesthetize, originalmente tocado por Alex Lifeson, no haya estado al mismo nivel…
Se nota una buena vibración entre los músicos, muy compactos como grupo, Steve Wilson mucho más comunicativo habló bastante con la gente, se expresó y disfrutó más que en los conciertos previos, por eso, el público respondió siempre con una entrega total.
Él fue el personaje de la noche, genio de múltiples proyectos, casi siempre detrás de su flequillo lacio, para algunos es un genio arrogante, nosotros tuvimos la suerte de cruzar algunas palabras con él después del concierto, y nos atendió muy gentilmente a pesar de estar algo cansado, y nos pareció una persona introvertida y algo tímida.
Ya en el último tramo tocan los dos temas que cierran el disco Fear of a blank planet: Way out of here y Sleep togheter, con un final contundente en donde abundan la sofisticación y algunos toques psicodélicos, algo así como zeppeliano-beatlesco (reminiscencias de No quarter y I am the walrus), que seguramente fueron inspiración para Dave Stewart en la creación de los arreglos orquestales hermosamente ejecutados por Richard Barbieri.
Un final espectacular y una larga ovación!
Al regresar para los bises, la angustia de Sleep of no dreaming nos emociona, y finalmente Trains una joya que Steve Wilson remarcó que fue tocada en vivo por primera vez en el 2003 en la sala Bikini de Barcelona durante la gira de In Absentia (yo estuve presente!).
Porcupine Tree suena tan bien en vivo que creo que cualquier concierto podría ser editado.
Ahora resta esperar la edición del próximo dvd para disfrutar nuevamente de esta banda que alcanzó la madurez casi desde el principio.

                                                Fernando Gonzalez



09 marzo 2009

Arpan, poesía en el Rock




Arpan - "El mismo sol"

Vamos amigo, no sé muy bien qué nos pasó
tan sólo vimos que un ancho mar nos separó
Tan difícil es pedir perdón...
Tanto orgullo un ángel derribó...
Vamos amigo, no más distancia entre los dos
cuenta conmigo, el día aún no terminó
porque uno no es mejor que dos
porque aún nos quema el mismo sol.


Arpan - "En otoño"

Se fue esta vez dejó su cama buscando el sol una mañana
se quedó su dolor ahí y su mirada en mí...
Una canción también lloraba y ese café quedó en la nada...
En otoño las hojas van siempre al mismo lugar.
Pero algo se llevó porque le pertenecía,
como un viento se llevó varias hojas de mi vida.
Cuando alguien se nos va no se va solo,
quizás sea ése el mejor modo para juntos volver,
volver a estar.


Arpan - "Tarde gris"

Cae la lluvia en cámara lenta, llora la tarde no sé qué dolor,
sólo busco en el humo que flota alguna respuesta
y en el alcohol puedo contar cada gota de lluvia
y en cada gota me veo caer...
Los minutos eternos durmientes que ya nada anuncian,
esa canción duele otra vez...
Un sueño se escapó y yo atrapado aquí
buscando una razón entre mi pena y esta tarde gris.
Un cielo líquido en mi ventana
trampa perfecta para mi ansiedad,
y mi mente vagando por calles vacías sin nada
perdido estoy, es la verdad...
Un sueño se escapó y yo atrapado aquí
buscando una razón entre mi pena y esta tarde gris.


Arpan - "Una antigua condena"

Si alguna vez emprendo un viaje hacia tus ojos
quizás ya nunca pueda volver.
Es ése un paraíso que Dios hizo a su antojo
fruto prohibido guardo en mi ser
una antigua condena, un amor de quimera
y en silencio una espera en busca de un amanecer...
Todo está tan intacto, nunca durmió mi sueño
y los relojes suelen volver como hojas en el viento
a hablar de mi secreto que me sentencia a padecer
una antigua condena, un amor de quimera
y en silencio una espera en busca de un amanecer...
Hoy voy tratando de envolver mi penumbra en un papel.
Hoy voy tratando de encender una luz que quiera ser
algún resquicio del sol, algún resquicio del sol, algún resquicio del sol...


Letras y música de Marcelo Gonzalez








08 marzo 2009

Genesis en Bruselas

Nota publicada en www.mellotronweb.com.ar (Jul.2007) - Argentina.



Genesis Turn it on again tour - Stade Roi Baudouin, Bruselas. 24-junio-2007.

A veces es difícil hacer un comentario imparcial cuando un artista significa tanto para la música como para quien escribe esta crónica, porque haber visto a Genesis en vivo, aunque sea en lo que puede ser su recta final, es una experiencia inolvidable.
El repertorio elegido para el Turn it on again tour, es una recopilación que recorre durante más de dos horas y media el eclecticismo de su discografía, y para complacer a la heterogeneidad de sus fans lo hacen alternando temas de sus diferentes épocas: con canciones más largas y complejas, para los más exigentes en formato meddley, junto a los recordados hits radiales.
Mientras esperábamos en el estadio el comienzo del show, las tribunas se iban llenando lentamente bajo una constante llovizna, y frente a nosotros se levantaba el megaescenario en forma de corona, con una pantalla enorme detrás y dos ovaladas a los costados en donde se proyectaba un agobiante bombardeo de merchandising.
Cuando Genesis subió al escenario con las últimas luces de la tarde-noche, la lluvia ya no importaba, y el público, que no es tan efusivo como el nuestro, los ovacionó con gritos y aplausos, porque se hacía realidad esta reunión tan esperada por todos desde 1993, y porque varias generaciones crecieron con sus temas, que a través de los años han marcado la historia del rock sinfónico en los setenta, y también al pop en los ochenta.
Entonces se oyeron las primeras notas de este mágico encuentro al que dieron comienzo con una selección del álbum Duke, que incluía Behind the lines (sin la parte cantada) enganchada con el breve Duke´s end formando un solo tema instrumental en donde la banda adquirió el protagonismo, y más allá de cualquier parafernalia y éxitos comerciales, son una banda sinfónica.
Seguidamente Phil Colins pasa al frente para cantar el hit radial Turn it on again que inyectó al show los primeros sonidos pop, y en la misma línea continuaron con No son of mine y Land of confusion.
A continuación, el segundo meddley, que hizo alucinar al estadio, comenzó a pura intensidad con In the cage, con la imagen de una figura humana enorme corriendo por detrás, siguió una versión instrumental majestuosa de The cinema show, con Tony Banks inmenso en los teclados (nos recordaron a Three sides live). La alquimia entre Genesis y el rock sinfónico nos estaba regalando una noche inolvidable. Seguidamente una versión algo breve de Duke 1s travels con algunos arreglos nuevos, finalizando con la memorable Afterglow, una de las más grandes creaciones de Genesis, con su espectacular final entre los colchones de coros de los teclados de Banks y el punteo del bajo de Rutherford, tan emocionante que provoca el deseo de que siga para siempre.
Ésta fue una de las mejores partes del concierto, y la gente sencillamente deliró.
Hold on my heart, a pesar de ser una balada melosa de Phil Colins, fue un relax después de tanto sinfonismo.
Phil estuvo muy gracioso haciendo chistes en perfecto francés para presentar el hit Home by the sea, y vuelve a la batería para tocar magistralmente la instrumental Second home by the sea, enganchada con la anterior. También, sentado en la batería cantó hit Follow you, follow me, la versión fue muy ligth, pero con un sonido perfecto.
El momento central de la actuación se produce cuando tocan lo que para mí son las mejores líneas musicales jamás escritas en la historia del rock sinfónico: Firth of fifth, su obra cumbre.
Sin la sublime introducción de flauta de Gabriel o las bellísimas notas del solo de piano de Banks, igual es la mejor parte del concierto, por el impresionante desarrollo instrumental, el talento y la energía con la que la ejecutan.
Arranca Tony Banks arrasador, demostrando que él es el espíritu musical de Genesis, Chester Thompson doblándose con Phil Colins en las baterías, despliegan lo mejor de sí, y brillan junto al bajo de Mike Rutherford como en sus mejores momentos, pero quien adquiere un protagonismo relevante en este tema es Daryl Stuermer haciendo un solo de guitarra estremecedor, que se funde con la intro de I know what I like como lo hacían en la gira anterior, pero esta vez con un toque mágicamente emotivo cuando aparecen proyectadas en tamaño gigante una serie de imágenes de ellos en sus comienzos incluyendo a Steve Hackett y Peter Gabriel.
Podríamos tomar este gesto como un guiño a los dos grandes ausentes(?)…o solamente como un homenaje a lo que fue su mejor formación cuando entonces “quedaban” cinco…
Pero aún faltaba la performance de Phil Colins en este tema golpeando la pandereta con varias partes de su cuerpo y en perfecta sincronización de movimientos con las imágenes de la gira del ´76, en la que se lo veía 30 años más joven, lanoso y barbudo.
Todo un showman haciendo participar al público y llevándose una gran ovación.
Con el hit Mama logran otra vez un equilibrio pop después de tanta demostración de talento sifónico. En este tema aparece la cara espeluznante de Phil Collins del tamaño de la pantalla gigante!
Ripples, otro gran momento del concierto, con una puesta en escena que reflejaba la belleza acústica y la paz de la canción, con un cúmulo de imágenes de una plena calma en un fondo de naturaleza y colores verdes que creaban un clima intimista.
Throwing it all away fue una fiesta con el público como protagonista acompañando a Phil cantando esta canción tan pegadiza.
Hay que destacar que Phil Colins cantó estupendamente, a los 56 años su voz sigue estando intacta en los temas más exigentes, pero su actuación como frontman de la banda ya no tiene la chispa de antes, aunque es un monstruo, como cuando dominando multitudes se divertía con la gente, que se fue entregando absolutamente a los juegos entre tribunas que él proponía antes de tocar la siguiente canción.
Domino, simplemente un momento que disfrutamos mucho entre las sutilezas del comienzo que va creciendo en fuerza hasta el final, acompañados de un juego de luces totalmente innovador.
Seguidamente Chester y Phil comenzaron frente a frente lo que ellos llaman “Drum´s duet”, golpeando el banquito de la batería de Chester, se fueron separando hasta alcanzar cada uno la suya, tocando a la perfección cada golpe al mismo tiempo, como si hubiera un eje de simetría imaginario entre ellos, situación que se reforzaba aún más ya que uno es zurdo y el otro diestro. Es notable la variedad de recursos que emplean desarrollando una gran capacidad técnica e imaginativa, tocan la batería como los dioses y además se conocen de memoria.
Este impresionante duelo de baterías finaliza con la incorporación del resto de la banda para la interpretación de Los endos, en otra gran demostración instrumental.
En la recta final llegaron más éxitos comerciales, primero la balada Tonigth, tonigth, tonigth, y luego sus mayores hits, Invisible touch, canción que hizo bailar a todo el mundo y la divertida versión de I can´t dance, con Phil, Mike y Daryl en su danza lenta recorriendo el escenario mientras se multiplicaban proyectados en la pantalla gigante una multitud de hombrecitos de colores que caminaban como ellos.También la gente se divertía sobre el césped haciendo largos trencitos al ritmo del riff de la canción.
Final con fuegos artificiales y muchas sonrisas. Después de tanta adrenalina, el único bis que tocaron para el cierre nos llegó directo al corazón cuando el piano de Tony Banks comenzó a tocar la sutil intro de Carpet crowlers, esta joya en forma de canción fue el broche de oro, como se merece un concierto de este nivel, un regalo para los que amamos la música de Genesis, y tal vez una señal para que Peter Gabriel y Steve Hackett se sumen en el futuro a la magia que estos colosos logran transmitirnos y que por muchas razones nos dejan la mejor sensación y el total convencimiento de haber cumplido un sueño...

                                                          Fernando Gonzalez




03 marzo 2009

Ciruelo Cabral "El señor de los dragones"



Gustavo Cabral (1963), alias Ciruelo, es un artista argentino, ilustrador mundialmente reconocido como un referente dentro del Fantasy Art.
Desde niño fue amante de los comics, la literatura y el cine fantásticos, su vocación nació al descubrir a Roger Dean, y ser daltónico no fue un impedimento para desarrollar su capacidad creativa. Estudió diseño publicitario e información.
Sus primeros trabajos como ilustrador aparecieron en publicaciones como Humor, Fierro, Playboy entre otras.
En 1987 se estableció en Barcelona (Sitges), lugar que le permitió realizar trabajos para importantes editoriales de Europa y Estados Unidos, y desarrollar una obra mágica y creativa, especializada en dragones.
De aquellos años se destaca la realización de las portadas para la trilogía "Chronicles of the Shadow War", escrita por George Lucas.
La estética que abarca Ciruelo corresponde a la de la Edad Media comparada con la obra “The Lord of the ring” de Tolkien, en donde abundan símbolos y personajes de la fantasía celta como hadas, magos, elfos y por supuesto dragones, a ese estilo se lo conoce como “Fantasía épica”.
Ha publicado varios libros y recientemente ha diseñado el dragón para la película "George and The Dragon".

“Mi arte habla del lado del ser humano como habitante, en contacto con estas cuestiones mágicas del planeta. Es un medio de expresión para realzar lo mágico de la cotidianeidad”.


La relación entre la música y sus dibujos se dio cuando ilustró las portadas de muchos músicos importantes, y una de las primeras fue para la banda de sonido de "Hombre mirando al Sudeste” de Eliseo Subiela, con música de Pedro Aznar.






Entre los músicos argentinos ilustró las portadas de "Edad luz" y "Constructor de almas" del sensacional bajista Marcelo Torres, y de otra banda de sonido, "Fuego Gris" con música de Luis Alberto Spinetta.







Al igual que Roger Dean, también Ciruelo incursionó por el rock sinfónico, en este caso con la portada de "Adam & Eve" del grupo sueco The Flower Kings.








Para Ciruelo la música es una gran fuente de inspiración, y para su amigo Steve Vai (ex guitarrista de Frank Zappa) diseñó el arte de tapa de varios de sus discos.
Otras portadas para destacar son los trabajos realizados para Agitation Free, Magnum y Northwind entre otros.







Ciruelo inventó la técnica de petropictos (petro: piedra, picto: pintura), que consiste en dibujar sobre piedras, inspirándose en sus relieves, texturas y naturaleza, y descubrir nuevas figuras sin alterar su forma original, y de esa manera a través de la pintura logra una escultura.

01 marzo 2009

Cece Giannotti - Noctámbulo





Cece Giannotti – Noctámbulo (2004)

“Mientras la noche cierra su cortina negra de terciopelo a la luz del día, me invita a entrar en un lugar íntimo e introspectivo. Me siento en mi estudio de grabación y recibo su música, sus humores, sus sonidos nocturnos soñadores. Noctámbulo es un diario de 21 fotos acústicas que he compuesto durante los últimos tres años, que descubre una parte íntima y misteriosa de mis noches.”
El prólogo de Cece Giannotti, músico canadiense de origen italiano, que vive y trabaja en Barcelona como músico y productor.
Es un placer descubrir esta maravilla! Una obra que emociona, reflejo del alma de este músico increíble: Cece Giannotti, tan grande como su talento.
Como en plena profundidad de un noche soñadora da comienzo este hipnótico e instropectivo viaje que la música de Cece Giannotti nos brinda en “Noctámbulo”, obra conceptual pero que a la vez es un tesoro atemporal que contiene un delicado equilibrio entre lo meramente musical y lo espiritual.
El disco comienza con “Right and wrong”, una especie de intro étnica acústica, llena de un misterioso existencialismo.
Sigue con la frescura folk-rock de “Send me a sign” en donde Cece, en babelística intervención de lenguas, canta con su voz cálida y gastada.
Una canción simplemente genial, de hermosa melodía acompañada de sonidos cuya multiplicidad cultural nos muestra este signo de los nuevos tiempos de fusiones étnicas como lenguaje universal. El tema se va cantando ese pegadizo estribillo que dice: “Voy haciendo tierra moviendo mi raíz dentro de mí, dentro de ti…”
“Eye fall into your eyes”, otra preciosa canción acústica con una mandolina como pricipal protagonista. Un deleite para los oídos exquisitos.
Como un primer interludio aparecen unos bellísimos instrumentales, primero “Axe, Axe Cece”, que se desarrolla sobre un ritmo más íntimo de una percusión intensa, predominando las guitarras mediterráneas, en donde se oye una voz oriental, ganando intensidad sobre el final.
“Seven Sisters” otra maravilla instrumental, se sitúa en la línea de la anterior pero en cambio las guitarras le dan más protagonismo a un ritmo más intenso y constante. Continúa flotando esa voz oriental, como un mantra, que le da un toque increíblemente misterioso. Finalmente el tema se diluye dentro de un suave terremoto rítmico.
“Ojos con alas” es la segunda canción cantada. Es una canción de luz, una poesía hecha canción, sincera y emotiva. Una cálida textura es el fondo para un precioso texto que se escucha sobre unos arreglos celestiales de teclas y guitarras. Ojos con alas es una canción de esperanza, como una invitación a la redención: “Yo sólo quiero oir tu voz porque cuando hablas I´m not alone.”
El segundo interludio instrumental comienza con “Asian boat”, que introduce el sítar y profundiza un poco más en la experimentación dentro una atmósfera increíble, con reminiscencias de Afro Celt Sound System, pero lejana y misteriosa, como de otros tiempos que nos lleva hacia lo desconocido, y se continúa en “Sliding doors” en donde todo lo oriental gana en intensidad.
La sofisticada “Dreamberry” es simplemente la mejor canción del disco, es una melodía pop sobre una base flamenca perfectamente ejecutada llena de riqueza instrumental, en donde se lucen los juegos de percusión y los sutiles arreglos de las guitarras acústicas españolas.
La lucidez y el estilo de este tema brillan con luz propia, creando una preciosa fusión al mejor estilo de las composiciones de Peter Gabriel en su disco “SO”, porque tiene la fuerza melódica de "In your eyes" y la melancolía de "Mercy street".
“You are here” comienza como un lamento existencial que se consuela con la música.
La cálida paz llega con “Dragon tail”, una suave canción con arreglos de slide guitar. “Ésta fue escrita en marzo de 2000, el año del dragón acababa de entrar en el calendario chino. Me imaginaba a esta criatura mítica majestuosa descansando pacíficamente en su cueva y decidí escribirle un arrullo…”
En una línea musical acústica similar se desarrolla “Waterkerouac”, aunque más oscura y emotiva.
“Seven White” es una melodía folk, parecida a “Dreamberry” pero cantada en un tono más nostálgico y con un coro muy pegadizo.
Este espíritu con aires mediterráneos se continúa en “Lluvia y lágrimas” en donde hay un precioso juego entre bajo, saxo y guitarra.
“En la orilla de mi alma / un caballo galopaba / Me perdí entre dos aguas / Lluvia y lágrimas
En tu silencio, mi intuición / en tus ojos mi perdición / entre dos aguas / Lluvia y lágrimas”.
En la siguiente canción, “Tonight the motherland”, Cece mantiene un tono suave y melódico. Una flauta une este tema con la siguiente canción “Firebird”.
Luego “The other side” tiene un aire más cotidiano, y está tocada con la técnica de fingerpicking, aquella que Donovan enseñó a Los Beatles en la India.
El instrumental “White Lotus” es una curiosidad y suena como una cajita de música.
“La spirale” una canción muy corta en donde Cece recita en italiano un texto de Italo Calvino.
“Capena” es un homenaje a los recuerdos, y luego “Icaro” es el final de este viaje antropológico, “dedicado a todos los espíritus valientes que en nombre de la pasión y curiosidad han abandonado su confort para aventurar en lo desconocido.”

                                                     Fernando Gonzalez



18 febrero 2009

Yes en concierto



Yes en Barcelona.  Razzmatazz 20-07-2003
Nota publicada en www.agendasanmiguel.es (Jul.2003) - Barcelona.

Es un sueño ver una reunión de genios, semejantes monstruos, en un mismo escenario? Existe en la actualidad un grupo que nos muestre tanto talento individual y colectivo y un bagaje musical tan amplio y ecléctico? Tanta excelente música al más alto nivel? La respuesta es: YES. Ya sé que algunos escribirán las estupideces de siempre como “dinosaurios” y que el rock progresivo - sinfónico pertenece al pasado. Típicas críticas de los que no saben nada de buena música y se pierden por las tendencias comerciales, por lo efímero de la moda y por la tecnología del momento. Porque estamos ante la presencia de un clásico atemporal, porque Yes sobrevivió a las modas, y porque, como dijo Jürgen Habermas: “ Una obra moderna
llega a ser clásica porque alguna vez fue auténticamente moderna”, la obra de Yes (como la de Beethoven en su época) fue realmente vanguardista, y ahora es clásica, cualidad que trasciende las fronteras, las generaciones y el tiempo, y que algunos de los grupos actuales llegarán a tener, y muchos que se creen inventores nunca tendrán y pasarán al olvido.
El concierto
Desde que comenzó este “Full circle tour” de Yes por Europa, el lleno total de las salas es una constante y
fue exactamente eso lo que pasó en Barcelona: Razz a tope! El set elegido para esta gira comprende material de su época de gloria (años 71-78) y del último trabajo en estudio “Magnification” de 2001, que muestra la calidad vigente del grupo en la actualidad. No incluye material del período pop-sinfónico de Trevor Rabin (´83-´94), ni de los soberbios “Keys to ascention” (´96-´97), ni de la etapa con Billy Sherwood (´98-2000). Había mucha expectación por ver a Rick Wakeman otra vez en la banda, ya que desde los inolvidables recitales realizados en Marzo de 1996 en San Luis Obispo no se reunía con Steve Howe, Jon Anderson, Chris Squire y Alan White, quienes bajo esta formación, de las muchas que tuvo Yes, con tantas idas y venidas, en su larga trayectoria, han dejado obras memorables.
La magia de Yes, siempre cercana al surrealismo, estuvo presente en todo momento, demostrando una vez
mas de lo que estos cinco grandes son capaces de ofrecer con un repertorio de lo mejor en el que
estaban incluídos algunos temas que por su duración (Awaken), belleza y profundidad mística (And you and
I), clima intimista y texturas ( In the presence of ), complejidad instrumental (Heart of the sunrise,
Siberian Khatru), cambios de ritmo y juegos de voces ( I´ve seen all good people, Long distance runaround), y gratas sorpresas ( la conmovedora South side of the sky), tienen formato de suite, y en los que cada integrante puede desarrollar todo su talento y maestría sobre el escenario; además de un gran
festival de egos (cada uno tuvo su solo y su correspondiente ovación). Si bien el coloso Rick Wakeman impacta por la parafernalia de sus teclados y por las maravillas que hace sobre todo en su set solista (tan esperado por todos) en el que despliega toda su capacidad instrumental y sensibilidad creadora, es el maestro Steve Howe quien lleva el liderazgo musical con imaginativos y climáticos arreglos de
guitarras, y por su parte el trabajo que el monstruo Chris Squire realiza con el bajo (tocó hasta con un
bajo de tres diapasones y 16 cuerdas !!!) tiene una fuerza animal y una profundidad de alma realmente
impresionante. Jon Anderson, el místico del grupo, este frontman espiritual es un artista de verdad,
cada día canta mejor y ejecuta una gran variedad de instrumentos de cuerda y percusión, y Alan White
reparte golpes en su batería con una energía y precisión notables, teniendo en cuenta las complejas
variaciones rítmicas que lleva cada tema. Es notable la armonía y el buen humor reinante entre
los músicos, y para destacar, además de las cualidades individuales de los integrantes, el equilibrio que
logran entre los pasajes melódicos y los de “escaparatismo virtuoso”. Una actuación excelente!
La intensidad fue tan alta que las dos horas y media que duró el concierto se nos pasaron volando. Pero
volando en el espacio sideral parecíamos estar todos en varios momentos, sobretodo cuando los músicos se
despachaban a gusto en las largas improvisaciones y duelos instrumentales.
Toda esta combinación de ingredientes dieron como resultado un concierto alucinante e inolvidable!
Yes hoy, tras mas de treinta años de carrera y gran cantidad de discos memorables, siguen alumbrando el
camino, siguen demostrando porque son próceres absolutos del rock, que se encuentran como en su mejor
momento, y que por suerte tienen muchísimo para dar.

                                                   Fernando Gonzalez

08 febrero 2009

Tiana Prog Fest 2007





Festival de Tiana 2007
Pure Reason Revolution, Magenta, I.Q.

Nota publicada en www.mellotronweb.com.ar (Jun.2007) - Argentina.

La lluvia fue el primer protagonista de la tarde, condicionando en parte de lo que es el gran encuentro al aire libre, previo a la sala del teatro, de todos los años en este cálido recinto de Tiana.
En esta edición del festival, como de costumbre, el progama era muy atractivo, se presentaban tres bandas: la nueva sensación del progresivo alternativo Pure Reason Revolution, los ya consolidados Magenta, y los legendarios I.Q., íconos del Neo-prog.

Pure Reason Revolution:
Las encuentas de varias publicaciones de rock progresivo consideraron a P.R.R. como la banda revelación del año 2006, y creo que estaban en lo cierto ya que su notable aparición en la escena musical a través de su disco debut The dark third, fue recibida con excelentes comentarios por parte de la prensa especializada; con estos antecedentes había una gran curiosidad especial por verlos actuar en Tiana.
P.R.R. subió al escenario a las cinco de la tarde, como estaba previsto, a pesar de que la banda había llegado solamente dos horas antes del inicio del festival… y en furgoneta desde Londres!
El comienzo fue a toda distorsión, con dos guitarras, bajo y batería, la ausencia de James Dobson, el tecladista-violinista (dejó definitivamente de tocar en la banda) hizo que durante la actuación se repartieran los samplers entre los integrantes que tocaron prácticamente sin interrupciones. Cada vez que terminaban un tema seguían sonando las secuencias, y además no se veía a ningún músico excepto al baterista, ya que los otros estaban agachados, muy concentrados con sus procesadores de efectos que enganchaban una canción con la siguiente.
Entre tanta intensidad pudimos apreciar versiones más rabiosas con toques electrónicos, y aunque presentaron casi todo el contenido de The dark third, no estuvieron presentes las sutilezas logradas en el estudio tan características del disco, apenas sonaron en Apprentice of the universe.
Temas llenos de matices como The bright ambassadors of morning ganaron en fuerza pero sonaron acelerados y sin la riqueza de las bellas texturas, además el excelente trabajo a tres voces quedó muy tapado por las distorsiones de las guitarras y por el mayor protagonismo de la batería.
Los integrantes de P.R.R. son muy jóvenes, la bajista Clohe Alper se destaca por su buena voz solista y en los coros, el resto de la banda es un conjunto muy compacto y aunque no existe un desarrollo instrumental virtuoso, es el grupo en sí mismo y la propuesta musical lo que los hace una banda interesante.
Presentaron un adelanto del nuevo disco que actualmente se encuentran grabando que se llama Victorious cupid, que fue muy aplaudido.
A Jon Courtney, voz líder y guitarrista le gusta definir su música como “Rock contemporáneo”, y creo que si nos basamos en el show podríamos decir que P.R.R. se encuentra más cerca de las bandas alternativas que de la escena progresiva.
Fue un concierto corto (duró apenas una hora), sumamente enérgico y con algunos pasajes bien logrados con garra y contundencia, pero el sonido sucio, casi grundge, y algunos contratiempos no los ayudaron, por lo que no se pudo apreciar toda la dimensión musical que P.R.R. desarrolla como banda de estudio de grabación.

Magenta:
Algunos dicen que se parecen demasiado a los grupos que inspiran su creatividad: Yes, Renaissance, Mike Oldfield y Genesis, entre otros, que en su discografía hay guiños a todos ellos, y que repiten fórmulas ya establecidas, es cierto, pero Rob Reed ha sabido amalgamarlos con su enorme talento creativo a través de grandes composiciones y con un estilo sinfónico melódico exquisito.
Debo confesar que es una constante en el ambiente progresivo-sinfónico, el prejuicio snobista, de menospreciar a las bandas consideradas “neo-prog”, buscando similitudes estilísticas para no valorar sus trabajos, y Magenta no se escapó… pero luego del tremendo concierto que la banda nos ofreció mucha gente quedó sorprendida por el nivel de su actuación.
Magenta cautivó al público de Tiana por sus elegantes melodías y la altísima calidad de sus arreglos, el carisma de sus integrantes, y por sobre todo, la magia, presente en cada momento.
Dieron comienzo con Arrival, un tema que como dijeron, les encanta tocar en vivo.
Desde su aparición en el escenario, la presencia femenina y angelical de Christina, pies descalzos y una voz increíble, tan expresiva como dulce, pero también poderosa y muy profunda, no dejó indiferente a nadie.
Desde la etérea Heather Findlay de Mostly Autumn que no veíamos un ángel cantar sobre este escenario.
Siguieron con Gluttony, uno de los puntos altos del concierto, en donde se lucen prácticamente todos los integrantes de la banda, ya sea por los cambios de ritmo, juegos de voces (hasta el guitarrista canta una especie de rap fashion), y porque además esta canción tiene todos los ingredientes y un gran desarrollo instrumental.
A continuación llegó el momento de los nuevos temas incluídos en Home, su última obra conceptual: Hurt, Towers of hope, Demons y la espectacular The vissionary se sucedieron en forma de suite fantástica, llevándonos por pasajes mágicos.
Es notable el equilibrio logrado entre los músicos, pero se destaca el guitarrista Chris Frey, que con sus solos majestuosos y punzantes se llevó una ovación en cada intervención.
La calma del piano de Rob Reed, quien adopta un papel secundario dentro de la banda a pesar de ser el líder absoluto, marcó el comienzo de Anger, una suave melodía cantada magistralmente, y creo que para ese momento no había nadie que no se hubiera enamorado de la voz y de la sonrisa de Christina, la gran triunfadora de la noche de Tiana.
Cuando iban a comenzar a tocar I´m alive se rompió la guitarra Martin Rosser, el segundo guitarrista, entonces la banda deja de tocar, y viendo la desesperación de Christina por el imprevisto que con una sonrisa nerviosa trataba de entretener al público, un inspirado Chris Frey salvó la situación improvisando la primera estrofa del tema en forma acústica, hasta que los demás entraron y salieron airosos.
Se nota que los músicos de Magenta disfrutan plenamente tocando en vivo, la música fluye tan natural como su simpatía.
Para terminar hicieron una versión de Pride mucho más potente que la original, con un gran trabajo de Rob Reed en teclados, batiéndose en un divertido duelo instrumental con la primera guitarra, con solos espectaculares, y Christina haciendo participar al público cantando los coros finales.
Toda una fiesta sobre el escenario, y fue el “finale enérgico con tutti” de un concierto magnífico!
Para los bonus tracks solo hicieron un bis, ya que no les dieron más tiempo de actuación, entonces finalizaron con una versión corta pero muy buena de una de sus mejores obras, la épica The white witch.


I.Q.
Luego de un excesivo paréntesis de espera y antes de la actuación de I.Q. se realizó un homenaje a una persona, recientemente fallecida, miembro el staff de la organización de este evento, Xavier Petit, y para ese momento tan intenso estuvo presente Andy Sears, la voz de Twelfth Nigth, cantando con gran sentimiento en el piano Song of Love.
Y llegó el momento esperado por todos, I.Q. en vivo en Tiana.
Una ovación los recibió, y no es para menos, ya son una banda legendaria (más de veinte años de reconocida trayectoria) y uno de los pilares del neo prog.
El set elegido para esta presentación comprendió material de buena parte de su discografía entre la larga lista de temas memorables.
En líneas generales dieron la sensación de no sonar con la frescura de otras veces (pero brindaron un buen show), tal vez fue por causa de un sonido no muy bueno, pero a medida que avanzaba el concierto la calidad del mismo fue de menor a mayor.
El comienzo con Breathtaker, de Subterranea su álbum conceptual, con su marcado ritmo llenó de energía la sala.
It all stops here y Nomzamo nos mostraron la muy buena onda que hay entre ellos, y su excelente nivel instrumental, también reflejado en muchos pasajes a lo largo del show.
La suite Sacred sound, el único tema que presentaron del último gran disco Dark Matter, tuvo una muy buena puesta en escena acompañada con interesantes imágenes proyectadas en pantallas de video.
Frequency siguió a continuación, y luego Subterranea, que sonó algo diferente sin las secuencias electrónicas que la caracterizan, pero con una instrumentación bien acoplada, y tuvo su toque particular en el final con un “olé” gritado “a capella”, un simpático guiño para la gente de estas tierras.
La sofisticación de The seven house, otra suite espectacular que va creciendo en complejidad, logra momentos delicados y de mucha fuerza.
Es notable la armonía y el buen humor reinante entre los músicos, hasta para cuando tienen que empezar de nuevo una introducción fallida, y para destacar, además de las cualidades individuales de los integrantes, el equilibrio que logran entre los pasajes melódicos y los de escaparatismo virtuoso.
La belleza de Leap of faith además de emocionarnos llevó el concierto a su punto álgido con su largo desarrollo instrumental, al que le siguió el ya un clásico, Human Nature de Nomzamo.
Desde el punto de vista individual se destaca el gran trabajo de Martin Orford, siempre generando esas texturas características de fondos cinematográficos, aunque John Jowitt es un bajista impresionante, muy sólido y preciso, además lo pudimos ver en la prueba de sonido coordinando todo, y no se le escapó ni el detalle más insignificante.
Para Mike Holmes, que se bebió una cerveza por canción, cada tema era una magistral demostración de destreza; y Andy Edwards (ex Robert Plant) reemplazante de Paul Cook en la batería, tiene un golpe sólido y contundente.
El cierre con el épico The enemy smacks, mostró una teatralización excelente por parte de Peter Nicholls, con su voz tan particular, y usando una máscara al estilo Genesis ´70, su canto teatralizado hizo revivir grandes momentos a todos los nostálgicos de Peter Gabriel, y reforzó aún más lo oscuro y siniestro del tema, alcanzando el clímax y la ovación del público más intensa para un gran final.
Al regresar, el primer bis fue el clásico Headlong, tema que hizo participar a todo el público cantando y bailando sobre todo en el final de corte celta de la canción (sí señores, el rock progresivo también se puede bailar!).
Y por último Awake and nervous para muchos rozó una situación medio descontrolada, con un par de hooligans pasados de alcohol subidos al escenario, pero también a Holmes el alcohol le jugó una mala pasada, apoyado en una columna hacía reverencias al público con un vaso de cerveza, saludando con el puño en la cabeza, era un show aparte, para algunos fue muy gracioso, para otros directamente patético…tal vez marque el inicio de la nueva era: “el punk sinfónico”, pero al margen de su propio espectáculo no se puede negar su fuerza expresiva, el brillo y la pulcritud de sus solos de guitarra.
Ovación impresionante para un grupo que marcó historia!

Nuevamente el Festival de Tiana nos brindó la posibilidad de compartir y disfrutar de otra edición espectacular con la presencia de un cartel de grupos de primer nivel dentro de la escena progresiva.
Larga vida a Tiana!

                                           Fernando Gonzalez

Tiana Prog Fest 2006

Nota publicada en la Revista Mellotrón Nº3 (Nov. 2006) - Edición Europa.





Festival de Tiana 2006
Riverside, Anekdoten, Premiata Forneria Marconi.


Octavo Festival de Tiana Prog-Rock, 20-mayo-2006, Teatro Albéniz, Tiana, Barcelona.

Después de una edición no muy lograda en 2005, en la que se presentaron PI2, RPWL y Fish, (el fracaso musical no se debió a los catalanes ni a los alemanes, que tuvieron actuaciones aceptables, sino a la paupérrima performance de Fish, quien con una banda mediocre interpretó de manera poco feliz la obra maestra que grabó en los tiempos en que lideraba Marillion: “Misplaced Chilhood”, homenajeando el 20º aniversario del lanzamiento de ese disco), se realizó la 8ª edición del mismo, y vino la reivindicación de Tiana en todo sentido, a tal punto que la gente que asistió y volvió a llenar el recinto coincidió en que fue la mejor noche de toda la historia del festival.
La expectativa era muy grande ya que figuraban en cartel tres bandas de enorme importancia dentro del mundo progresivo sinfónico, y que abarcan un panorama histórico enorme porque significan el pasado y el presente de este género musical:
1. La gran revelación de los últimos tiempos, la banda de Polonia Riverside.
2. Los ya consagrados y respetados Anekdoten, de Suecia.
3. La legendaria, mítica banda italiana Premiata Forneria Marconi.
Y el sueño se hizo realidad…

Riverside:

A las seis de la tarde, y con increíble puntualidad comenzaron a sonar las cuidadas composiciones de “Second Life Syndrome”, el último álbum de Riverside. Este grupo formado en polonia es a mi entender la aparición más espectacular de los dos últimos años dentro del revitalizado rock progresivo.
Riverside sorprendió de entrada con imaginativas interpretaciones de sus tres discos editados: “Out of Myself”, “Voices in my Head” (un EP) y el nombrado “Second Life Syndrome”.
Su actuación no tuvo altibajos, siempre se mantuvo en un nivel altísimo tanto en los temas más intimistas como en las partes de mayor complejidad, desarrollo instrumental o agresividad; y aunque es inevitable la comparación con Porcupine Tree, no por eso Riverside suena sin actitud, todo lo contrario, es una banda excelente, tanto como grupo amalgamado, como músicos individuales y como creadores de una música tan rica que nos lleva por un inmenso mundo de emociones.
Cabe destaca la personalidad del cantante, bajista y creador de todas las letras Mariutz Duda.
Su registro vocal es muy amplio, toca el bajo como si fuera una guitarra más dentro del grupo, lo que le permite crear mayores texturas musicales y melódicas en vivo. Si hacemos una comparación muy fácil, es como si Steve Wilson cantara y tocara el bajo como Geddy Lee…
Un gran frontman, no tanto por su despliegue en escena, sino por su personalidad y presencia.
Otro punto fuerte de Riverside es su guitarrista Piotr Grudzinski, en cuyos largos y floydianos (o camelianos) punteos se apoya muchas veces la estructura musical de la banda.
Michal Lapaj aporta atmósferas y claroscuros con sus teclados, y Piotr Kozieradzki es una muralla invulnerable en la batería.
Al finalizar la actuación pudimos intercambiar con ellos opiniones y experiencias de sus influencias y admiración por Pink Floyd (Piotr Grudzinski) y Deep Purple (Michal Lapaj) y, entre otras cosas, nos dijeron que no están de acuerdo cuando se los compara con Porcupine Tree o con bandas de metal progresivo, y dicen que intentan conseguir su propia identidad musical, el sonido Riverside.

Anekdoten:

La siguiente banda en subir al escenario de Tiana fue Anekdoten, la mejor expresión de la escena sueca actual dentro del progresivo melancólico escandinavo. Se podría calificarla como una actuación muy intensa, por momentos arrolladora, aunque en la actualidad Anekdoten no suena tan duro como en la época de su “Live in Japan”.
Es curioso percibir que esta banda no transmite en vivo la sofisticación del sonido de sus últimos trabajos en estudio, sin embargo lo músicos logran una serie de climas de extrañas y muy interesantes textras, sobre todo por el uso de sonidos de mellotrones combinados con una base de bajo y batería muy potente. Es una lástima que la tecladista Anna sofi Dahlberg no haya traído su mellotrón original.
Es un punto crítico la performance de las voces, tanto Nicklas Berg como Jan Eric Liljensom no llegan a desplegar un gran virtuosismo vocal, en cambio sí lo logran como instrumentistas, y en consecuencia, esas limitaciones se atenúan con la atmósfera oscura que van desarrollando instrumentalmente, que hasta por momentos suena bella y triste y muy crimsoniana.
Entre los temas que más se destacaron del set estuvieron los clásicos del grupo “Book of Hours” y “From Beetween”, también “Old Man and the Sea”, del primer disco “Vemod”, “Monolith”, “Ricochet” y “Gravity” del último disco homónimo, y sobre todo el tema que dejaron para cerrar el show: “Sad Rain”.
Cuando hablamos con ellos, en particular con Nicklas Berg (guitarra, teclados y voz), enigmático e introvertido al extremo, nos comentó su admiración por diferentes corrientes musicales muy divergentes que van desde la psicodelia y el jazz hasta Bjork, y llamó mucho la atención cuando nos dijo desconocer a algunos grupos de la escena sueca progresiva actual, tan valorada y considerada en todo el mundo en los últimos años; en cambio el baterista Peter Nordins nos habló de su pasión por el progresivo de los años setenta y su admiración por Magma.
Luego se incorporaron a esta cordial charla con nosotros Anna sofi Dahlberg y el bajista -cantante Jan Eric Liljestrom, quien nos contó que se sintieron más cómodos tocando en Tiana que en el festival de Gouveia, en Portugal, en donde anteriormente habían participado.

Premiata Forneria Marconi:

El cierre de una noche inolvidable no podía ser mejor con la actuación de la genial Premiata Forneria Marconi, la banda progresiva italiana de mayor prestigio internacional, y una de las que conformaron la famosa tríada de oro junto a Banco de Soccorso y Le Orme.
Una ovación de felicidad recibió a Franz Di Ciocco, Franco Mussida, Patrick Djivas y Lucio Fabbri cuando salieron al escenario de Tiana.
Durante dos horas de concierto pudimos gozar de un repertorio sublime, una selección de sus mejores obras, justamente las de su época de mayor creatividad.
El bellísimo comienzo tan emotivo, lleno de calma con “River of Life”, cantada casi susurrada, por Franco Mussida, nos elevó y comenzamos a volar muy lejos con la música de la PFM, reviviendo gran parte de su obra setentera.
Siguió el sinfonismo espectacular de “La Luna Nuova”, en donde la banda despliega toda su riqueza y su poder instrumental. En “Maestro della Voce”, tema dedicado al fallecido Demetrio Stratos, genial cantante y líder de la banda de jazz experimental Area; el baterista Franz di Ciocco se hace cargo de la primera voz como en muchos pasajes del concierto, dejando su sitio a su segundo baterista Roberto Gualdini, y se transforma en un showman total, desplegando un dinamismo sorprendente, causando gran impresión entre la gente, y por momentos generando un estado de diversión entre los músicos y el público.
En esta parte el concierto ganó en intensidad, pero en mi opinión la versión en vivo es innecesariamente larga.
La anda vuelve a ser gigante en “Out of the Roundabout” y en la espectacular “ L´Isola di Niente”, y crea un clima envolvente en “ Dove …Cuando”.
En “Ill Banchetto”, versión unpluggedmuy pegadiza, el público participa cantando y con palmas, y otra vez el clima intimista con la romántica “Dolcíssima María”.
Se echó en falta algún tema más de “ Per un Amico”, pero siguieron con una versión magnífica de “Harlequín” y con la jazzera “Chocolate Kings”.
La PFM es una banda muy compelsada en vivo, todos sus integrantes tienen un rol musical importante y participaciones solistas destacadas.
Es de suma importancia destacar la ausencia del tecladista Flavio Prémoli, uno de los pilares de la banda, ya que habitualmente no acostumbra a tocar con la Premiata fuera de Italia. Su reemplazante lo hizo con gran solvencia en los sintetizadores y minimoog.
Franco Mussida tiene un talento inmenso, es un guitarrista de una técnica soberbia, posee el don de hacer fácil lo difícil sin virtuosismo “gratuito”, sus pasajes acústicos llenos de encanto, creatividad y sensibilidad nos emocionaron, y su voz por momentos susurrante guarda un sentimiento especial. Un detalle: leía las letras cuando cantaba las cancionesque habitualmente canta Flavio Prémoli…
El gran Patrick Djivas, en el bajo, estuvo siempre brillante, pero no se lo veía muy contento con el sonido (por desgracia el sonido no estuvo a la altura de los músicos); y Lucio Fabbri en violín eléctrico (también segunda guitarra y teclados), es una maravilla. Sus solos dejaron a más de uno boquiabierto, llegando al máximo cuando el grupo toca “Violin Jam” y “Obertura de Guillermo Tell”.
Creo que el concierto llegó a su máximo momento cuando interpretaron “La Carroza di Hans”, todos los elementos más destacados de la PFM se perciben en esta obra maestra, y luego “ Scary Lights”, un punto altísimo de la noche, en donde la banda desplegó todo su arsenal de versatilidad musical en una serie de improvisaciones magistrales.
Aplausos y más aplausos!!!
La banda regresó en medio de una ovación ensordecedora para tocar el que para muchos es el tema más representativo de la PFM, la solemne “Impresioni di Settembre”…
Ya en el final el público se divirtió a lo grande cuando Franz Di Ciocco invitó a todo el mundo a cantar, gritar y participar de esa fiesta total que dejaron para el cierre: “Celebration”, y a diferencia de las bandas anteriores, se pudo sentir el espíritu latino y mediterráneo de estos talentosos músicos italianos.
Un show increíble, una presentación magnífica, emocionante e inolvidable.
                                       

                                                           
                                                                  Fernando Gonzalez